
Hace unos días os hablamos de la situación crítica que atraviesan las salas de conciertos. Para profundirzar más en ello hemos entrevistado a Isaac Vivero, presidente de Murcia Live!, la Asociación de Salas de Conciertos de la Región de Murcia, además de estar al frente de la sala Garaje Beat Club y la promotora Factor Q. También forma parte dela junta directiva de ACCES, la Asociación Estatal de Salas de Conciertos de España, y Hostemur.
¿Qué tal estás llevando estos meses sin conciertos? ¿Cuánto hacía que no estabas tanto tiempo sin ver un concierto (aunque estuvieras trabajando)?
Durante el tiempo de confinamiento no he parado de trabajar. El coronavirus me ha obligado a cancelar o aplazar muchos eventos. Además, tenía mucho trabajo atrasado por falta de tiempo, y estoy dedicando mucho tiempo también al trabajo asociativo, muchas reuniones por videoconferencia, muchos e-mails, mucha redacción de propuestas para intentar mantener a flote el sector… Tengo la oficina en casa, y eso ha facilitado las cosas. Respecto a la segunda pregunta, llevo 19 años organizando conciertos, y tengo 40. Media vida.
¿Qué supone para una sala de conciertos tener que cerrar sus puertas sin saber cuando podrá volver a abrirlas?
Con las puertas cerradas una sala no tiene ingresos, y el problema es que sigue habiendo gastos. Los dos gastos más importantes son el laboral y el alquiler. El primero creo que ha sido bien resuelto por el Gobierno de España, a la espera de medidas específicas para los profesionales del sector cultural, pero el segundo lo seguimos peleando. Es imposible que podamos pagar el alquiler sin ingresos.
Después de más de un mes mirando para otro lado, el Gobierno de España ha aprobado un Real Decreto Ley que supone una sentencia de muerte para miles de empresas que dan trabajo a millones de personas. Parece que esto va para largo, nuestro sector fue el primero en cerrar y será el último en volver a la actividad, serán muchos meses de cierre obligado que generarían una deuda imposible de asumir por un sector que tiene una estructura financiera muy débil, que tras la reapertura deberá enfrentarse a una situación de crisis económica sin precedentes.
¿Y cómo es tener que aplazar toda una programación sin la seguridad de que las nuevas fechas vayan a poder llevarse a cabo? ¿Es frustrante trabajar sin unas indicaciones claras?
Es como darle a un balón una patada hacia delante. En mi caso, ya ha habido eventos que he tenido que reprogramar dos veces, pero creo que es algo inevitable, tenemos que intentar salvar esos eventos, y no tenemos una bola de cristal que nos diga cuando podremos volver a la actividad. Es frustrante trabajar sin unas indicaciones claras, si. Pero el Gobierno tampoco tiene una bola de cristal, la situación es extremadamente complicada para todos.
El cierre de las salas de conciertos afecta a técnicos de sonido e iluminación, camareros, gente de carga y descarga, seguridad, promotores… Para que nuestros lectores se hagan una idea, ¿cuánta gente trabaja en una sala como Garaje Beat Club cada fin de semana?
Depende del evento, cada evento tiene sus necesidades de personal, pero el abanico está en torno a las 20 personas entre técnicos y producción, personal de control de accesos y taquilla, camareros y personal de sala, guardarropa, fotógrafo, deejays residentes, limpieza… Y te hablo solo de personal interno de la sala, además están los artistas y su propia crew, y los promotores de los eventos, que en algunos casos somos nosotros mismos y en otros es gente externa.

¿Qué medidas son las que necesitan las salas de conciertos con más urgencia para no verse obligadas a echar el cierre?
Lo más urgente es la suspensión de los alquileres durante el periodo de cierre obligado. Un problema global requiere una solución global, no se puede dejar en manos de negociaciones individuales que dependen del buen corazón de los arrendadores. Además, el Real Decreto Ley 15/2020 aprobado el 21 de abril pone las cosas todavía más difíciles porque obliga al arrendatario a perderlo todo mientras el arrendador asegura sus rentas. No es justo, y no es asumible.
¿Qué acciones estáis llevando desde Murcia Live!? ¿Estáis en contacto con las autoridades?
Si, a nivel estatal estamos en contacto con el Ministerio de Cultura a través de la Federación de la Música de España, Es_Música. Hemos presentado diversa documentación y solicitud de medidas, tanto al propio ministerio como al INAEM. Estamos haciendo un trabajo conjunto con muchas otras asociaciones del sector de la cultura y de la hostelería. A nivel regional, estamos trabajando en diferentes iniciativas con la Consejería de Cultura. También hemos presentado alguna propuesta al Ayuntamiento de Murcia.
¿Para una sala de conciertos sería viable reducir el aforo? ¿Es posible guardar distancia de seguridad en un concierto?
No es viable. Económicamente es insostenible, antes del coronavirus las salas han trabajado siempre al filo de la navaja, los números van saliendo muy justitos, y muchas veces no salen. En los últimos años han cerrado muchas salas, y esos cierres han sido por motivos económicos.
Por otro lado, en un espacio en el que el público está de pie y se puede mover libremente es imposible garantizar que se va a guardar una distancia entre personas. Además, con la música a un volumen alto, para que dos personas puedan hablar se tienen que acercar mucho, ya sea entre dos amigos, o para pedir en barra. La reducción de aforo no es viable en estos espacios, porque no resuelve el problema de salud pública, y crea otros problemas en el ámbito económico.
Otra de las consecuencias que ya se están viendo es la aglomeración de eventos tras el verano (aunque no sepamos aún si podrán llevarse a cabo). Y nos tememos que también existirá una gran apuesta por parte de ayuntamientos para ofrecer eventos y conciertos cuando la normalidad regresa. ¿Cómo va a afectar todo esto a las salas? ¿Se puede competir contra festivales y grandes conciertos pagados con dinero público?
Las salas no pueden competir con eso. Los grandes festivales reprogramados fuera de su temporada habitual, dentro de la temporada de salas, suponen una competencia feroz ante la que las salas nada pueden hacer, siempre nos tocará perder.
Respecto a los ayuntamientos, creo que es el momento de replantear su papel en el ámbito cultural, tienen que dejar de ejercer una competencia desleal, y centrar sus esfuerzos en el ámbito menos comercial de la cultura, que es donde pueden ofrecer un beneficio social. Los ayuntamientos siempre han sido parte del problema, es hora de que empiecen a ser parte de la solución.
¿Hasta ahora las salas de conciertos de Murcia han tenido algún tipo de ayuda económica? ¿Se ha potenciado desde la administración su crecimiento o programaciones más arriesgadas e interesantes para la ciudad?
Nunca. Las salas de conciertos de Murcia siempre han trabajado de espaldas a la Administración, y viceversa. En un contexto de hace años, en el que el sector estaba atomizado y cada sala hacía “la guerra por su cuenta” se podía entender que no existiera ninguna política cultural que tuviera en cuenta a las salas, pero hoy las salas están unidas y organizadas, Murcia Live! está haciendo propuestas a la Administración continuamente buscando esa colaboración público-privada que tan bien funciona en otras comunidades autónomas y en otros países. Pero de momento no hemos conseguido nada, muchas buenas palabras, pero sin hechos.
¿Crees que las salas de conciertos tienen el reconocimiento que realmente merecen cuando se habla de la escena musical murciana? Sin salas como Garaje, REM, Musik o las extintas 12&Medio, Sala B o Sala Rojas, ¿se podría hablar de Murcia como una de las ciudades que más destaca en cuanto a música?
El papel que han desarrollado las salas de conciertos en los últimos 20 años ha sido fundamental e imprescindible para el desarrollo de la escena musical murciana tal como la conocemos hoy. Creo que las salas sí tienen ese reconocimiento por parte de los artistas, y de una parte de la sociedad, pero a nivel general no. Second, Viva Suecia, Funambulista, Rozalén, Maldita Nerea… la escena murciana está plagada de grandes nombres, artistas que llenan grandes recintos, pero todos ellos dieron sus primeros pasos en los escenarios de las salas, y sin salas probablemente no habrían llegado a ser lo que son hoy.
Las Administraciones Públicas de la Región de Murcia no han hecho prácticamente nada para fomentar la riquísima cantera musical que tenemos, a excepción del CreaMurcia, que si ha hecho un excelente trabajo y es un referente nacional. El desarrollo de la escena musical murciana ha sido fundamentalmente desde el ámbito privado, de los propios artistas que no han tenido prácticamente ayuda, y de los empresarios que decidieron abrir salas de conciertos, locales de ensayo o estudios de grabación.
¿Cómo está siendo la reacción de la gente? ¿Comprensiva? ¿Están devolviendo las entradas o guardándolas para las nuevas fechas?
La gente está teniendo un comportamiento ejemplar. Sí se están devolviendo muchas entradas, pero es normal, hay mucha incertidumbre y la gente necesita el dinero para su día a día. Lo importante no es que ahora se devuelvan o no las entradas, lo importante es que cuando volvamos a la actividad se llenen las salas.
Hemos visto un “boom” de conciertos en streaming y canciones solidarias, la música se ha convertido en una forma de sobrellevar el confinamiento y los malos momentos que vivimos, ¿crees que se verá reflejado una vez vuelva la normalidad en la forma de valorar la música en directo?
Esperemos que sí. La vida sin música no tiene sentido, y la música como más se disfruta es en directo, pero no a través de una pantalla, sino en un concierto. Cuando puedan volver los conciertos necesitaremos que el público responda, pero antes de eso necesitamos que los profesionales que hacen posibles esos conciertos puedan sobrevivir.


