Verde Columbares ha encontrado una forma propia de acercar el folclore murciano al presente. El grupo, formado por Juan Antonio Franco, Paloma Vicente y Paco Frutos, recupera jotas, malagueñas, parrandas o aguilandos tradicionales para reinterpretarlos con influencias del pop, la electrónica, el flamenco o el postpunk, sin perder de vista sus raíces. Sus composiciones mantienen la esencia de la música popular, pero la trasladan al siglo XXI con letras que hablan de la precariedad, las inquietudes sociales y la realidad cotidiana desde una mirada crítica e irónica.
Este sábado, Verde Columbares llevará esa propuesta al Conga Festival de Águilas, dos días de conciertos gratuitos donde compartirán cartel con Camellos, La Milagrosa, Bernal, Maestro Espada o Mourn.
Con motivo de su participación en el festival, hablamos con la banda sobre el origen del proyecto, el creciente interés por el folclore entre los jóvenes, el proceso de investigación que hay detrás de sus canciones y el momento que vive una formación que continúa demostrando que la tradición también puede sonar plenamente contemporánea.
¿Cómo nace Verde Columbares? ¿Ya os conocíais o fue a partir del proyecto?
Nació en 2020 como un divertimento entre Juan Antonio y Paloma, que eran compañeros de trabajo y empezaron a jugar con la idea de versionar un aguilando murciano que hablase sobre la precariedad de la juventud. Juan Antonio puso la música y Paloma la letra, y así empezó todo. El proyecto se quedó en pausa porque Paloma estuvo tres o cuatro años trabajando fuera. En 2023 se unió Paco Frutos para aportar su conocimiento del folclore murciano y, desde 2024, hemos empezado a actuar con frecuencia por la Región y a componer más canciones, como jotas, malagueñas o parrandas.
¿Cómo fue vuestro primer contacto con el folclore? ¿Lo habéis conocido desde niños o fue más tarde?
El que más tiempo lleva vinculado al folclore murciano es Paco Frutos, que desde finales de los años 90 ha recorrido la geografía de la Región participando en encuentros de cuadrillas. En el caso de Juan Antonio, el contacto llegó con 20 años, cuando un vecino octogenario, Celestino, le llevó un día a tocar con la Cuadrilla de Patiño. Aunque entonces solo tocaba la guitarra eléctrica, descubrió un mundo de sonoridades que le marcó para siempre. Paloma, por su parte, conoció el folclore murciano gracias a Verde Columbares, algo que también aporta frescura al proyecto.
¿Qué significa para vosotros reinterpretar el folclore murciano?
Para nosotros significa dar un paso más allá, especialmente en las letras. Nos parece muy valioso que siga existiendo ese folclore que conserva las coplas tradicionales del siglo XIX, pero creemos que también es importante que las canciones hablen del mundo actual. Queremos que sean reivindicativas y, muchas veces, irónicas. Creemos en el poder de la música popular para cambiar las cosas o, al menos, para cuestionarlas.

¿En qué momento os disteis cuenta de que esto podía convertirse en un proyecto musical más amplio?
A partir de 2025 empezaron a llamarnos de muchos sitios para actuar, algo que nos sorprendió porque solo teníamos un tema publicado. El interés fue mucho mayor de lo que esperábamos y todo culminó con nuestra actuación junto a Karmento en el Teatro Romea en enero de 2026, que fue un sueño cumplido.
¿Qué habéis aprendido del folclore murciano desde que comenzasteis a trabajarlo de esta forma?
Hemos descubierto que una jota tiene mucho más que ver con el rock y el blues de lo que imaginábamos. Ambos estilos comparten estructuras armónicas similares y, por ejemplo, nuestra versión incorpora una introducción inspirada en el postpunk de Joy Division. También hemos aprendido que, en un mundo cada vez más globalizado, reivindicar lo local es una de las propuestas más alternativas que existen.
¿Qué papel juega la investigación del folclore en vuestro día a día como proyecto?
Tiene un papel fundamental. Queremos que todo lo que hacemos esté bien documentado. Nos encanta investigar cancioneros antiguos y escuchar las grabaciones de campo que realizó Alan Lomax en Murcia en 1952. De hecho, no descartamos preparar algún homenaje en 2027.
¿Es el folclore murciano un gran desconocido para la mayoría?
Tristemente sí. Aunque en los últimos años parece que está llegando a un público más amplio, todavía existe la percepción de que es una música destinada únicamente a la gente mayor.
Últimamente vemos un pequeño resurgir del interés por el folclore entre los más jóvenes. ¿También lo estáis percibiendo?
Sin duda. En los encuentros de cuadrillas cada vez hay más jóvenes que saben bailar, tocar y cantar música tradicional. Solo hay que acercarse a citas como las Pelotas de Patiño o Barranda para comprobarlo.

¿Se apoya lo suficiente desde las instituciones públicas? ¿Se hace lo necesario para dar a conocer este patrimonio?
Nosotros no podemos quejarnos porque hemos recibido bastantes propuestas para actuar, pero toda ayuda es poca, especialmente para proyectos autogestionados que buscan visibilizar y cuidar la cultura murciana.
¿Qué os gustaría que se entendiera del folclore murciano a través de vuestro trabajo?
Nos gustaría que la gente entendiera que el folclore no es una pieza de museo. Es una música viva, que puede seguir evolucionando y hablar de los problemas y las inquietudes de la sociedad actual sin perder su identidad.
¿Qué supone para vosotros ver el éxito de propuestas como Maestro Espada?
Nos encanta que grupos como Maestro Espada, que además son amigos y con los que colaboramos en su investigación en los inicios, hayan conseguido llevar el folclore murciano al gran público. Demuestran que esta música no es tan local como algunos creen y ojalá aparezcan muchos más proyectos similares.
Participasteis en el Costera Sur y ahora llegáis al Conga Festival. ¿Qué significa para vosotros formar parte de este tipo de propuestas?
Es un auténtico lujo que cuenten con un grupo tan diferente a las propuestas habituales de los festivales. Tanto Costera Sur como Conga han apostado por artistas que quizá el público todavía no conocía y, además, ofreciendo conciertos gratuitos.
¿Hay hueco para propuestas como la vuestra en festivales más mainstream?
Creemos que debería haberlo, aunque da la sensación de que muchos festivales terminan repitiendo los mismos carteles. Nosotros disfrutamos especialmente en salas y en festivales como Lo Ferro o La Mar de Músicas, donde este tipo de propuestas tienen un mayor encaje.


