Una vez más llega el ejército de los mal llamados cuñados -ponzoñosos en este caso les vendría más a cuenta, ignorantes en los mejores casos- a clamar desde la barra del bar, desde Twitter, en los grupos de WhatsApp o en sus muros de Facebook una lamentable verdad: Galicia se quema porque quieren construir más casas. Y lamentable no porque sea cierto. Es más, hay que tener más fe para creer una chorrada así que para creer en la resurrección de la carne o en el poder curativo de los huevos de jade. Si el sentido común no se hace saltar todas las alarmas de tu cuerpo cuando lees una afirmación así, tranquilo, no quiere decir que carezcas del mismo. Párate, reflexiona, respira hondo, vuelve a leer, imagina, reflexiona una vez más, busca datos. Y, lo siento mucho, en este último punto el resto debemos ser inflexibles. Sí, es cierto que las noticias y resto de afirmaciones basadas en la posverdad atacan directamente a esa parte de tu cerebro que quiere creer. Y de una forma, muchas veces, soberbiamente construida. Lo mejor que tienen es su brevedad, su forma concisa y directa que te atrapa en cuanto las lees. «He leído que Galicia se quema para que construyan más casas, vaya hijos de puta», proclamas. Pero, repito, en aquel último punto de «busca datos» el resto debemos ser inflexibles contigo.

No eres tu abuelo. Dominas perfectamente Internet. De hecho lo estás usando para abrir Twitter y proclamar a los cuatro vientos tu teoría conspiranoica (teorías que tienen un encanto innegable, eso es cierto), ¿no? Muy bien, ¿por qué no pruebas a abrir Google e informarte un poco? Tal vez así tropieces con este artículo de Esther Miguel Trula para Magnet que te explicará mucho mejor que yo por qué buscando el retuit fácil sólo contribuyes a la propagación de un bulo ignorante que enferma un poquito más a la sociedad digital y su falta de responsabilidad para con la verdad y lo que le rodea. Si sigues buscando quizás leas este artículo de JotDown que te explicará aún mejor que Esther y que yo (si me lo permite la propia susodicha) ciertos detalles. Ojo, el artículo es de 2013, pero ya señalaba cosas nefastas como:
«Desde 1991, año en el que comenzó a funcionar el servicio de defensa de incendios forestales, han ardido en Galicia 613.000 hectáreas en 188.070 incendios, según un informe de CCOO. No está de más recordar que una hectárea son diez mil metros cuadrados (que cada uno calcule la equivalencia en campos de fútbol). Para hacernos una lamentable idea, desde 1991 en Galicia ha ardido una superficie equivalente a la provincia de Ourense. O dicho de otro modo: una cuarta parte de Galicia reducida a cenizas. Que se dice pronto.»
Una cuarta parte de Galicia. Pues sí que hacen falta casas en Galicia, ¿no? Cualquiera diría que no hay casas a la venta en Galicia. Sin embargo, sólo en Fotocasa hay disponibles casi 300.000 viviendas a la venta en la Comunidad Autónoma, que se dice pronto. De las cuales, señala la misma herramienta, sólo 214 son de nueva obra. Por lo que no parece que Galicia esté viviendo un boom inmobiliario. Pero, de nuevo, antes de afirmar algo así…¿por qué no ‘googlearlo’? Así quizás tropecemos con este artículo de La Opinión de Coruña donde se señala que Galicia es, junto a La Rioja, la única Comunidad Autónoma donde la venta de inmuebles cae. Situándose en la mitad que la media nacional. No parece inteligente, pues, ponerse a construir ahí si uno quiere lucrarse.
¿Por qué entonces algunos…ejem, llamémosles medios de desinformación, por llamarles algo, se obstinan en dejar caer titulares un tanto sinuosos con el tema? Ya lo hicieron con Doñana. Y no pienso señalar a El Plural, porque para señalar a El Plural primero tendría que considerarlo un periódico, algo que obviamente no es. Tampoco al Huffington Post, esa máquina de buscar clics (me extraña que no haya una noticia del estilo ‘La espantosa foto sobre los incendios de Galicia que no sabes si quieres ver’) que no tiene ni el valor para señalar, limitándose a copiar y pegar tuits desafortunados sobre la Ley de Montes o comparaciones con Doñana (enserio, ¿otra vez?) sin explicar si están equivocados o no, o qué piensan ellos como…me resisto a decir la palabra que empieza por «p». ¿Por qué todo esto? Porque la prensa se ahoga. Porque se muere. Porque agoniza entre trimestres y trimestres encadenando pérdidas. Es el sálvese quién pueda y resignarse a morir con cierta dignidad no está en sus agendas.
Y no, si tras los bulos de Doñana no te quedó claro, pese a que ya lo señaló Greenpeace, aún antes este artículo bien informado de un blog -que, vaya, casualidad, no vive de los clics- ni El Confidencial o El País, o incluso tras leer la propia ley…entonces sí, amigo mío, enhorabuena. Prepara el gorrito de plata, abre Mundo Desconocido en Youtube y ve a por tu diploma acreditativo de subnormal profundo: te lo has ganado.

Si quieres buscarle una vuelta levemente conspiranoica al por qué de los incendios (aparte de colgados pirómanos, condiciones atmosféricas, recortes en presupuesto y personal, el cambio climático…y un amplísimo etcétera) infórmate sobre la industria de la celulosa, la reforestación forzosa, las leyes de pastoreo y cultivo…en fin. Algo no tan fácilmente desmontable.
PD. Perdón a todos mis amigos que disfrutan viendo Mundo Desconocido. Sé que las teorías sobre los MK Ultra, los Illuminati y los Chemtrails están mucho más curradas que las recalificaciones posincendio. Ha sido un calentón.

