
En un tiempo marcado por la inmediatez y el consumo rápido de canciones, Aurora Plazza propone justo lo contrario: parar, escuchar y dejar que la música respire. Su proyecto se mueve entre el jazz y la bossa nova, con una sensibilidad femenina, nocturna y elegante que conecta con otra época sin dejar de hablarle al presente. En sus canciones hay imperfección, silencio, nostalgia y humanidad, una forma de entender la música como refugio y como gesto casi político frente al ritmo actual.
Cantante, guitarrista y compositora murciana que cumplirá 22 años en marzo, Aurora comenzó publicando singles como «God’s Design», «Since You’re Gone» o «Tell Me If I’m Wrong», pero es ahora, mientras da forma a su primer álbum de estudio, cuando su identidad artística se afianza con más claridad.
Inspirada por figuras como Sarah Vaughan, Blossom Dearie o Astrud Gilberto, su universo sonoro se construye desde la delicadeza, la presencia y la emoción. Hablamos con ella sobre su camino hacia el jazz, su proceso creativo, la belleza de lo imperfecto y el deseo de acercar este género a una nueva generación.
Para quien aún no te conoce, ¿cómo describirías tu proyecto musical en pocas palabras?
Aurora Plazza es un intento de acercar el jazz a la juventud. Es mi humilde aportación a la música moderna de una forma que considero accesible, cercana y humana. Una mirada femenina y actual sobre lo que es el jazz y el swing más clásico y que lo convierte en algo con lo que la sociedad actual pueda sentirse identificada.
¿Cuándo aparece la música en tu vida y qué te empuja a tomártela en serio?
La música lleva en mi vida desde que nací. Siento que esta es una afirmación cliché entre artistas y mi caso no va a ser menos. Supongo que siempre me llamó la atención cantar y lo convertí en la forma de hacerme oír cuando nadie me escuchaba. De cría me apunté a un campamento musical donde me enseñaron a tocar la guitarra, empecé con una guitarra española blanca con unas cuerdas altísimas que la hacían imposible de tocar.
Desde entonces en mi temprana adolescencia me sumé a una banda de rock-pop-indie-alternativo, siempre como guitarrista, nunca como cantante. Más tarde la abandoné por querer iniciar un proyecto individual que nunca empecé, y no fue hasta una crisis existencial que lo retomé. Fue a raíz de empezar a leer filosofía y de plantearme mi propósito en la vida que decidí que era la música o no era nada.
Es el legado que quiero dejar en el mundo y es mi forma de dar de comer y beber al resto todo lo que hay dentro de mí. Es mi forma de ser escuchada cuando no sé hablar y es lo único que realmente me importa.
¿Cómo te adentraste en este mundo del jazz? ¿Qué te atrae de la música “de antes” y por qué crees que sigue conectando hoy?
Realmente yo empecé escuchando bossa nova y una cosa llevó a la otra. Descubrí este género de pequeña cuando me lo enseñó mi abuelo. Le perdí el gusto en la temprana adolescencia y ya con 16 años quise volver a encauzar mi camino musical por ahí. Al empezar a aprender las bases teóricas de la bossa nova inevitablemente pasas por el jazz, y fue entonces cuando pude adentrarme de lleno.
Me atrae de esta música su personalidad tan marcada, la vibra íntima y nocturna y sobre todo lo humano. Me gusta oír errores, respiraciones y sentir que escucho a personas y no sonidos retocados mecánicamente. Me tranquiliza la aceptación de la imperfección.

¿Recuerdas la primera canción que sentiste realmente como “tuya”?
Sí. A día de hoy no la siento tan mía porque no plasma al 100% la dirección artística que quiero tomar, pero iba por buen camino. La canción se llama «Born Again». Ya no la canto en directo porque la tengo aborrecida después de años intentando grabarla como quería. Fue la primera canción intencionalmente jazzera que compuse y la primera propia que canté en concierto tras interpretar solo estándares.
¿Cómo es tu proceso creativo?
Es bizarro y cambiante. Depende mucho del punto de mi vida en el que me encuentre. El nexo común es que escribo de madrugada. Pienso y escribo mucho, reciclo frases antiguas, improviso, grabo y luego escribo letras. Es raro de explicar. Algo común es grabarnos tarareando melodías en el móvil. La inspiración puede llegar de día, pero cuando tomo forma de verdad es siempre por la noche.
Nombras a artistas como Sarah Vaughan, Blossom Dearie o Astrud Gilberto como referentes. ¿Qué has aprendido de ellas?
Cada influencia me ha enseñado algo concreto. Me gusta pensar en mí como un frasco donde guardo papelitos con enseñanzas. Algo común en ellas es la feminidad como decisión artística. La delicadeza inteligente y pícara que asocio con estas artistas me parece poderosísima. Hablar de ellas es hablar de profundidad y presencia, algo a lo que aspiro.
¿Y en la escena regional tienes alguna influencia?
Siempre hablo de Sara Zamora. Es mi ejemplo a seguir y una mujer a la que admiro profundamente. Creo que cualquier amante del género debería conocerla y reconocer el valor de todo lo que hace. Es una mujer arrolladora con un talento innegable.
¿A quién andas escuchando últimamente?
Estoy obsesionada con el álbum y escucho trabajos que me sirven de inspiración. Mucho cool jazz, sobre todo Chet Baker Sings. También tengo siempre en bucle a Gábor Szabó o Joe Pass, especialmente Unforgettable. En definitiva, mucho jazz noir instrumental con trompeta.

«God’s Design» fue tu carta de presentación. ¿Qué representa hoy para ti esa canción?
Es un amor-odio. Me ayudó a perder el miedo a lanzar música. Juan Tae hizo un trabajo impecable. A nivel personal siempre piensas en lo que podrías haber hecho distinto. Hay decisiones que hoy no tomaría, pero es una canción bonita, con un arreglo de cuerdas precioso y una letra muy real para mí. Estoy increíblemente orgullosa de «God’s Design».
«Tell Me If I’m Wrong» parece más cercana al jazz-pop. ¿Hacia dónde sientes que camina tu música ahora mismo?
Nunca fue un lanzamiento en el que tuviera mucha fe, pero gustó mucho. Es divertido, pero no representa el futuro de Aurora Plazza. Me gusta experimentar, pero esta nueva época se aleja del amor adolescente e inocente del que habla ese tema.
Estás trabajando en tu primer disco. ¿Qué puedes adelantar de ese proyecto?
Quería un formato más completo que el single. El disco está inspirado en el cool jazz de los 50, con una vibra oscura, nocturna y elegante. Será femenino, limpio, minimalista y maduro. Lo produce Aure Ortega y contará con más instrumentos que el formato trío. También podré mostrar la estética que llevo tiempo trabajando. Siento que será un proyecto potente.
¿Qué buscas que ocurra en un concierto de Aurora Plazza más allá de tocar canciones?
Nunca busco nada concreto. Me gusta fluir con cada público. Disfrutar, hacer disfrutar y guardar anécdotas. Me gustaría generar curiosidad en quien me escucha por primera vez. No busco una reacción única: que a cada uno le evoque algo distinto.
¿Crees que es más difícil para una propuesta como la tuya hacerse un hueco hoy en día?
Sí. La escena está dominada por el indie y el pop y es complicado calar con sonidos distintos. A eso se suma cantar en inglés. Aun así no planeo hacer algo distinto; este nuevo rumbo más purista no es algo que me quite el sueño.

¿Echas en falta que la música se disfrute con mayor tranquilidad y poso?
Sí. Echo de menos escuchar álbumes de principio a fin, con pausa. Analizar cómo dialogan los instrumentos. No es falta de inquietud, sino nuestros ritmos de vida. Lo que hago pretende ser una respuesta, incluso política, a eso.
¿Hay algún concierto al que hayas asistido que recuerdes especialmente? ¿Por qué?
Recuerdo muchos. Uno fue un trío de jazz en Lisboa al que entramos por casualidad. Pero el que marcó un antes y un después fue Ichiko Aoba en La Mar de Músicas. Su música me llega de una forma espiritual. Verla fue un privilegio, como escuchar a un ángel cantar.
¿Y qué hayas dado tú? ¿Cuál ha sido el más especial?
Cada concierto es especial. El primero fue en el Café Bar El Sur, sola con mi guitarra. Estaba muy nerviosa y bebí de más, lo que se convirtió en broma durante todo el show. Otro muy especial fue el primero en formato trío en Meeting Place. Tuvimos dos semanas para preparar hora y media sin haber ensayado juntos antes. Salió increíble.
¿Qué te ilusiona más ahora mismo de tu carrera? ¿Qué planes tienes próximamente?
Sin duda el álbum. Ver que avanzo en algo así me llena de orgullo. También me ilusiona seguir tocando con gente. Patricia y Víctor me ayudaron a perder el miedo a compartir mis canciones. A medio plazo me gustaría entrar en la cartelera de algún festival de jazz de la Región o de fuera.


