El Churra, uno de los restaurantes de referencia de la gastronomía murciana, ha presentado la reforma más importante de su historia bajo el lema “Todo es nuevo, nada ha cambiado”. El establecimiento reunió a un centenar de invitados para dar a conocer unas instalaciones renovadas que mantienen la esencia que ha caracterizado al negocio familiar desde su fundación en 1955.
El proyecto ha sido desarrollado por el estudio de arquitectura e interiorismo Ambigua, con la colaboración del estudio DH y el ingeniero Víctor Sánchez. La intervención incorpora elementos que evocan la historia del restaurante, como más de 2.000 azulejos pintados a mano, tiradores de cerámica inspirados en las manos de su fundador, Mariano Nicolás, y un nuevo salón privado con acceso independiente.

La reforma también ha supuesto una completa renovación de la cocina, que ha ganado 40 metros cuadrados y cuenta con nuevo equipamiento profesional diseñado para ampliar las posibilidades de trabajo del equipo gastronómico.
Los espacios del restaurante han sido rebautizados con fechas clave de su trayectoria: 1955, año de su apertura como merendero; 1967, cuando cambió de ubicación; 1973, con la apertura del hotel; 2002, fecha de su traslado al emplazamiento actual; y 2026, que marca esta nueva transformación.

La presentación incluyó un recorrido por las nuevas instalaciones y una propuesta gastronómica basada en algunos de los platos más representativos de la historia de El Churra, como la marinera, el caballito, el zarangollo, las paletillas de cabrito y los tradicionales paparajotes.
Actualmente gestionado por la segunda y tercera generación de la familia Nicolás, El Churra inicia una nueva etapa manteniendo su apuesta por la cocina tradicional murciana y el legado construido durante más de siete décadas.


