VVV [Trippin’you] llevan más de una década transitando los márgenes de la música española sin terminar de pertenecer a ningún sitio. Desde Móstoles y siempre a contracorriente, el trío formado por Adrián Bremner, Elinor Almenara y Salvador Urbaneja ha construido una trayectoria marcada por la mutación constante, los cambios de rumbo y una fidelidad inquebrantable a una idea sencilla pero difícil de sostener: hacer exactamente lo que les apetece en cada momento.
Con motivo de su paso por el festival WARM UP Estrella de Levante de Murcia, donde presentarán su último trabajo «Mecharadio», hablamos con ellos sobre evolución, contradicciones, industria y libertad creativa. En la conversación, VVV reivindican el error, la emoción y la honestidad como motores de su música, al tiempo que se alejan cada vez más de cualquier lógica de mercado o expectativa externa. Más cerca del nicho que del ruido mediático, pero también más convencidos que nunca, el grupo sigue avanzando, como ellos mismos dicen, hacia ningún sitio, aunque con una claridad cada vez más definida sobre quiénes son y, sobre todo, quiénes no quieren ser.
Venís a un festival como el WARM UP, donde conviven propuestas muy distintas. ¿Os sentís cómodos en ese tipo de mezcla o preferís contextos más homogéneos?
Salvi: En lo que a festivales se refiere siempre nos hemos movido en cosas bastante heterogéneas, más allá de algo super puntual. Además creo que se nos va quedando una carrera en la que es un poco difuso saber qué sería un contexto homogéneo para nosotros musicalmente.
Eli: A mí me resulta interesante siempre la mezcla y creo que nos beneficia incluso, ya que nuestra movida, aunque dentro de un estilo, también es bastante cambiante y podemos llegar a público que igual en otros contextos no nos hubiera escuchado.
Adri: Nuestra música se basa en la mezcla y la heterogeneidad, es un buen ambiente en el que moverse y siempre es mejor, para descubrir cosas nuevas, salir de tu zona de confort.
¿Cómo se traduce Mecharadio a un escenario grande? ¿Será diferente a lo que pudimos ver en Sala REM?
Salvi: Habrá un escenario más grande, con una pantalla más grande detrás. El precio de la entrada y la bebida también serán más altos. De momento podemos prometer que se cumplirán esas dos cosas.
Eli: Las visuales en directo tiradas por Rodri. Es algo que no podemos llevar a salas pequeñas y que hacen la diferencia.
¿Mecharadio es vuestro trabajo más conceptual o simplemente ha salido así sin buscarlo?
Salvi: Al principio no, porque siempre solemos buscar el concepto una vez acabadas las canciones del disco, pero esta vez sí que nos dimos cuenta de que había un hilo conductor de forma temprana, con lo que fuimos dándole forma estéticamente incluso antes de terminar de componerlo todo.
Hay una sensación constante de ruido, interferencia, saturación… ¿es una decisión estética o una forma de representar cómo percibís el presente?
Salvi: Las dos cosas, supongo. Pero sí que es adrede.
Eli: Supongo que era más estético y conceptual por el tema de la radio, el futuro distópico etc. También tendrá que ver con cómo percibimos que será el futuro quizás.
Adri: El ruidismo siempre es bien en lo que a imagen y sonido se refiere. En lo mundano prefiero la claridad y la calma.
Después de un disco como Vaciador, que casi os deja en un punto de ruptura, ¿qué cambió para que Mecharadio exista? ¿En qué momento os encontráis como banda?
Salvi: Supongo que pasó el tiempo y las dolencias emocionales que pudiesen haber en la época de Vaciador se suavizaron una vez acabamos aquella gira. Pero también cambió que Adri nos pasó como 6 o 7 demos del tirón una tarde random. Como punto, te diría que al menos en lo que se refiere al directo es el momento en el que más estamos disfrutando. Una de las bazas de Mecharadio es que es muy divertido de tocar.
Adri: Yo diría que, en verdad, todos los discos que hemos hecho han sido un punto de ruptura. Así lo percibe el público que nos va abandonando a cada disco y nos lo hace saber.
Eli: También creo que es el disco en el que más hemos hecho lo que nos apetecía a los 3 sin pensar en absolutamente nadie más, y eso nos ha cambiado bastante como banda, nos ha motivado mucho en mi opinión.
Siempre habláis de evolución constante “hacia ningún sitio”. ¿Hay algo que sí tengáis claro que nunca queréis hacer?
Salvi: No lo tenía claro antes, pero sí que pienso ahora que jamás quiero volver a hacer música teniendo lo más mínimo en cuenta al público y lo que pueda o no gustarle.
Adri: No pienso poner mi cara y música para entidades políticas que no me representen, ni por dinero.
Eli: Fichar por una mayor a la que le importemos tres pimientos y sólo quiera hacer “pesca de arrastre”.

¿Sentís que cada vez estáis más cerca de algo o más lejos de todo?
Salvi: Sé que estoy mucho más lejos ahora, cobrando bastante más de lo que cobraba hace 5 años, de tener un piso que en aquel entonces.
Adri: Más cerca del nicho y más lejos de la pedrá’ mental que es ser músico y todo lo que eso conlleva.
Eli: Cada vez más alejada de darle importancia a números y a repercusión.
En vuestro sonido conviven cosas muy distintas. ¿Cómo sabéis cuándo una mezcla funciona y cuándo no?
Salvi: Me tiene que emocionar, tan simple y llano como eso.
Adri: Quizá no funcione de hecho, pero a mí me vale. Lo roto tiene aristas más interesantes, cosas que funcionan las tienes a patadas.
Eli: Sí, yo no lo llego a saber nunca a ciencia cierta, pero si tanto a mí como a ellos dos les vale ya tengo la convicción suficiente para tirar con ello.
¿Hay alguna influencia reciente que se haya colado en el disco casi sin daros cuenta?
Adri: Quizá hay estructuras pop basadas en grupos mainstream o históricos que tengamos interiorizadas y no reparemos en ellas mientras estamos replicándolas. Como cuando crees que has soñado una melodía y es un podcast que estaba sonando mientras estabas en fase REM.
¿Os interesa más sorprenderos a vosotros mismos o al oyente?
Salvi: Diría al oyente (aunque pueda parecer incompatible con lo que dije antes), porque una cosa que me encanta a mí como espectador es cuando veo una banda y un tema que en el disco no me terminaba de flipar de repente me vuela la cabeza en directo, porque lo hacen distinto, porque hacen que lo entiendas de otra forma o el motivo que sea. La mítica de darle al público lo que no sabía que quería, vamos.
¿Desde dónde escribís? ¿Desde el desencanto, la ironía, la sinceridad…? ¿O hay un poco de todo?
Adri: Desde ese momento y ese lugar.
Siempre habéis sido bastante transparentes con vuestra relación con la industria. ¿Ha ido a más con este disco?
Adri: La relación es la misma por nuestra parte. Por parte de la industria pues depende de a quién preguntes. Pero dentro de las contradicciones, ni tan mal.
Eli: Creo que cada año que pasa afianzamos más nuestras convicciones, y quizás también las convicciones que tiene “la industria” sobre nosotros, en ocasiones para bien y en otras para mal.
¿Sigue siendo posible mantenerse fiel a lo que hacéis sin entrar en ciertas dinámicas?
Salvi: Contradicciones vamos a tener todos siempre de una forma u otra, pero creo que en el amplio espectro de las cosas siempre nos hemos mantenido fieles a los valores por los que nos regimos, no me parece algo complicado de lograr. Es un poco más difícil lograrlo cuando eres una banda que está empezando, supongo.
Adri: Y aún así hemos (o he) hecho cosas que a veces me rascan la conciencia. Pero eso, contradicciones, trabajar en sí ya es una contradicción, y más lo es aún cuando das visibilidad a aquello que eres y que te rodea.
Eli: Si te refieres a dinámicas de “buscar la fórmula que funciona”, creo que hemos conseguido esquivar esa (de momento). En cuanto a lo que comentan los chavales opino lo mismo.
Habéis llegado al punto de mostrar cuántas entradas van vendidas de cada concierto, una forma de promo y de mostrar la realidad. ¿Cómo ha surgido esto? ¿Habéis tenido algún reparo en mostrar cuando un concierto va mal? ¿Y os ha venido bien contar todo esto?
Adri: Pues ha surgido porque teníamos que estar en redes sociales y si algo aprecio en los productos culturales que consumo es la honestidad, y creo que es lo más honesto que podía hacer. Todas las cantidades de venta de entradas que he mostrado son ciertas; las 1200 de Madrid y las 40-60 de Iruña. Para qué iba a mentir. A mí me ha venido bien porque mucha gente me ha felicitado por los vídeos pero dudo que haya vendido más de 5-10 entradas en total, pero a saber.
Ahora que todo son Rivieras y WiZinks… ¿Se ha perdido un poco el valor de lo que significa vender una entrada o llenar una sala pequeña en otra ciudad?
Salvi: Sí, hace un tiempo ya de hecho. Es un debate un poco quemado ya, porque creo que todos somos conscientes de lo que viene ocurriendo y se ha escrito bastante sobre ello. Pero esa pérdida de valor se aplica a cualquier otro ámbito de la vida actual. Solo puedo pedir a la peña que se involucre en su asociación marxista más cercana.
Adri: Yo creo que tiene el mismo valor. Los que estamos en la música sabemos lo que cuesta moverte de tu ciudad y la cruda realidad que hay en giras como la nuestra. Ahora, si quieres tirarte la kiada de que has llenado un wizink remodelando el aforo para ponerte el check y estafar a los festivales pues de locos. Nosotros vamos a seguir haciendo los mejores conciertos posibles estemos donde estemos.
Eli: Creo que poca gente fuera de la industria musical aprecia lo que es hacer una gira en salas fuera de tu ciudad, pero bueno, tampoco tienen por qué hacerlo si no es algo que les interese.


