Entrevista a Flavio: “En Murcia encontré paz, familia y amigos”

Ya han pasado varios años desde que el murciano Flavio pasó por la academia de Operación Triunfo, una experiencia que marcó el inicio de su trayectoria profesional. Ahora, con la perspectiva que dan el tiempo y las experiencias vividas desde entonces, el artista afronta una nueva etapa mucho más personal, en la que ha dejado atrás buena parte de las expectativas que acompañaron sus primeros pasos.

Tras publicar su álbum debut y tomarse casi dos años de pausa, Flavio regresó en 2025 con “Punto y aparte” y desde entonces ha ido dando forma a un proyecto en el que busca reconocerse plenamente. Sus últimos lanzamientos, entre ellos “Qué fácil” y “Quiero que seas feliz”, muestran esa evolución hacia un sonido más orgánico y una forma de componer cada vez más vinculada a sus propias experiencias.

En esta entrevista, Flavio habla de su paso por OT, de las dificultades de construir una carrera después del programa, del proceso que le llevó a parar y reencontrarse con su música y de sus próximos objetivos. También reivindica su vuelta a Murcia, una ciudad que, asegura, le ha permitido recuperar la tranquilidad y desde la que continúa desarrollando esta nueva etapa.

¿Cómo te encuentras ahora mismo?

Me encuentro desconcertado. Después de un verano con muchas emociones, muchos altibajos, eventos inesperados, pérdidas muy desafortunadas, viajes deseados pero agridulces. Con ganas del nuevo curso que empieza aunque deseando que termine. Orgulloso y feliz de vivir la vida que estoy viviendo, de la gente que me rodea y de las decisiones que tomo aunque a veces me lleve golpes de realidad.

Has hablado en varias ocasiones de una etapa de mucha introspección y de la necesidad de parar para descubrir qué querías hacer con tu música. ¿Sientes que ya has encontrado ese lugar o todavía estás buscándolo?

Sí, siento que ya lo he encontrado. Algo orgánico, con puntos electrónicos. Un pop indie no muy alternativo. Tipo banda folky tranquilita. Aunque nunca se deja de buscar y de experimentar, ese es el punto en el que estoy y por el que no voy a separarme durante un tiempo.

Desde fuera parece que ahora afrontas tu carrera con mucha más tranquilidad. ¿Tienes la sensación de haber dejado atrás esa necesidad de demostrar algo?

Tras haber retomado el conservatorio el curso pasado, mi proyecto musical se ha convertido en algo necesario para sacarme de todo el mundo clásico. Sí que es verdad que el tiempo es más limitado. El piano necesita mucho y es algo que estoy priorizando sin dejar de lado el hacer canciones, que es lo que me llena y desahoga a la vez.

Hace unos años hablabas mucho de futuro, de próximos discos, conciertos, colaboraciones… Ahora parece que utilizas mucho más la idea de vivir el presente. ¿Qué ha cambiado en tu manera de entender tu carrera?

Ha cambiado la forma de hacer canciones, de afrontar el proyecto, buscando algo más genuino y no el hacer por hacer. No quiero prisas y que la relación con la música se vuelva tóxica por el simple hecho de contentar a unos cuantos. Esto lo hago por mí y por los que de verdad están a mi lado apoyándome, por toda esa gente nueva y por los que están desde un inicio.

¿Qué cosas te preocupaban muchísimo y ahora ya no te preocupan tanto?

Me preocupaban las cifras, los números, que una canción “funcionase”. Repito, lo hago por mí y porque me gusta, sin expectativas.

Han pasado ya varios años desde OT 2020. Cuando recuerdas al Flavio que entró en la Academia, ¿lo reconoces?

Sí, lo reconozco. Estoy muy orgulloso de él por haberse enfrentado a algo tan grande, tan extraño para su zona de confort. Le estoy eternamente agradecido porque si no, no hubiese vivido todo lo que me ha pasado, ni sería la persona que soy ahora.

Operación Triunfo te colocó de repente delante de millones de personas y, al salir, había una expectativa enorme alrededor de ti. ¿Hasta qué punto condicionó aquello las decisiones que tomaste después?

Al final yo solo tenía 20 años, no conocía nada del funcionamiento del mundillo musical. Entonces me dejaba influenciar por la gente de mi alrededor que se supone que sí sabía.

Tenía una gran presión por las expectativas que debía cumplir, por haber quedado segundo, por el estilo de música que “debía hacer”, por el comportamiento en redes que debía tomar. Eso propició que se hiciese todo a la ligera, se dio un producto sin pulir, sin una perspectiva clara hacia el futuro.

Hay algo curioso en salir de un programa como OT: dentro de la Academia tienes una exposición enorme, pero cuando sales tienes que empezar a construir una carrera prácticamente desde cero. ¿Cómo se vive ese choque?

Se vive con miedo, con mucha incertidumbre. Ves cómo los números van bajando, ves cómo la gente se va y no entiendes por qué si sigues siendo tú y se supone que estás haciendo las cosas “bien”. Haces tus canciones, conciertos, vas a eventos… y te vas dando cuenta de que no puedes contentar a todo el mundo. De que por mucho que hagas el “trabajo correcto” y te pases horas en el estudio, no implica que se vaya a reflejar en lo que las discográficas esperan de ti. Se hace duro y se vuelve agotador, por eso el enfoque que actualmente le doy. No quiero vivir la música desde el sufrimiento, quiero disfrutarla.

Ahora que han pasado seis años, ¿qué valoración haces de tu paso por el programa? ¿Lo ves de una manera diferente a como lo veías cuando acabaste?

Siempre le daré una valoración positiva, no me arrepiento de nada. Obviamente, viéndolo con perspectiva, pienso en cómo hubiese afrontado ciertas canciones de una manera diferente, la forma en la que me desenvolvía dentro o la forma de tratar al público, pero yo era así. La vida me había hecho así y necesitaba esa experiencia para poder salir de esa burbuja. Por eso estoy agradecido, por las personas que conocí dentro y por la experiencia en conjunto que me ha hecho ser la persona que soy hoy.

Después de tu primer disco llegó una etapa de casi dos años sin publicar música. ¿Fue una decisión consciente o hubo también una parte de necesidad?

Hubo cierta necesidad no consciente. Yo no esperaba estar parado todo ese tiempo, me abrumaba el pensar que la gente se iba a ir, que se iban a olvidar de mí. Pero fue un proceso introspectivo necesario para saber de verdad la música que me representaba al completo. Fue gracias a la mano de Jordi, productor en Go&Jo, que conseguí aclarar ideas y formar un proyecto musical que encajase con mi persona y con la música que a mí me gusta. Un sonido personal y una estética visual que me encanta y con la que me siento muy a gusto.

¿Alguna vez has sentido que el público esperaba de ti una música diferente de la que tú querías hacer?

Sobre todo al principio, las críticas siempre estaban y afectaban más. “El Frank Sinatra español” era lo más repetido o, como toco el piano, ser un Pablo López. Pero yo no quería nada de eso, me negaba rotundamente. Para eso ya están ellos jajaja.

Cuando regresaste con “Punto y aparte”, ¿había nervios por comprobar si el público seguía ahí?

Mucho. Lo hablaba mucho con Jordi, con Ruidosanto. Había muy buenas críticas internas, de la gente a la que le compartía la canción para pedir opinión, pero faltaba el exterior. Él siempre ha estado súper convencido de lo bueno que es el proyecto y eso, la verdad, ayuda a no desanimarme y seguir para adelante. Fue un auténtico regalo ver el recibimiento tan bonito que tuvo la canción.

En tus canciones actuales hay mucho de amor, distancia, despedidas, vulnerabilidad, arrepentimiento y aceptación. ¿Son temas que te interesan especialmente como compositor o simplemente estás escribiendo sobre lo que te está ocurriendo?

Son temas que salen de dentro al 100%. Cosas que viví en su momento, que tuve la suerte de poder exteriorizarlas de esta manera y ves que no estás solo, que somos personas y que hay gente que en algún momento sintió lo mismo que tú y que agradece que lo hayas verbalizado porque a lo mejor ellas no pudieron.

¿Cómo nace normalmente una canción tuya? ¿Primero aparece una melodía, una frase, una progresión de acordes, una experiencia?

Primero empiezo siempre teniendo una rueda de acordes interesante, una base armónica que me inspire y ya después hago la melodía y después voy metiéndole letra a esa melodía. A veces voy produciendo mientras compongo y otras compongo la canción con guitarra o piano y ya la paso a estudio.

Tú tienes una formación musical muy importante detrás. ¿Esa formación te ayuda a componer o en ocasiones necesitas olvidarte de todo lo aprendido?

A veces tener tanto conocimiento juega en tu contra, terminas sobrecargando las cosas y no es necesario. La belleza también está en la simpleza, pero a veces se me olvida.

Cuando empezaste tu carrera se hablaba mucho de tus referencias y de los estilos que podías explorar. ¿Quiénes son ahora los artistas que más escuchas?

Me gusta mucho encontrarme artistas o canciones sueltas de artistas emergentes. Ahora mismo me gustan mucho Humble the Great, Ethan French y Amie Blue, son los que más escucho ahora mismo.

Tus primeras experiencias estuvieron muy condicionadas por el fenómeno OT. ¿Cómo se siente ahora comprobar que hay gente que compra una entrada para verte por tu música actual?

Es bonito, siento que vale la pena. Ver que lo que haces gusta, que la gente conecta con tu proyecto es lo mejor que puede sentir un artista. Es parte de la rueda: ver cómo una idea que se traduce en canción, sale, la gente conecta, te apoya, te acompaña, sentir eso y motivarte a tener otra idea que se traduce en canción, que sale, etc. Agradecido siempre, siempre lo digo.

Has hablado de nuevos singles y de un proyecto más cohesionado. ¿En qué punto está ahora mismo ese proyecto?

Ahora mismo seguimos haciendo música y sacándola con pretensiones de disco.

¿Tienes planes de gira próximamente?

No los hay, pero me encantaría. Necesitamos sacar más música.

En algún momento decidiste regresar a Murcia después de haber vivido en Madrid. ¿Qué encontraste aquí que necesitabas?

Encontré paz, familia, amigos. Toda esa vorágine de vivir en la gran ciudad, en pisos horribles, oscuros, con alquileres desorbitados. Todo ese ruido, esa rapidez con la que va todo se fue acumulando y terminó, doy gracias, trayéndome a Murcia. Donde la vida es más sencilla, no necesitas aparentar, poner buena cara en eventos, que te miren por encima del hombro y encontrarte sonrisas falsas a cada paso que das.

Se vive mucho mejor y todo el mundo que pasa por aquí acaba reconociéndolo.

¿Cómo ves actualmente la música que se está haciendo en la Región? ¿Qué artistas murcianos destacarías?

Actualmente salen más artistas y cada vez más buenos. Destacaría a Rata y Nico.

Después de todo lo vivido, ¿qué significa para ti ahora mismo tener una carrera musical?

Significa esfuerzo, dedicación, empeño, siempre tratándola con cariño y respeto. Nunca proyectar expectativas utópicas y ponerse objetivos realistas, conociendo el movimiento del mundillo y teniendo claro la dinámica tan distinta a antaño que tiene el sacar una canción.

Tratarla como hobby sin llegar a serlo, tomártelo con disciplina sin frustrarte y disfrutarlo, sobre todo ser consciente y disfrutarlo.

Y mirando un poco más allá: si 2025 fue el año de volver y 2026 el de consolidar esta nueva identidad, ¿qué te gustaría que fuese 2027 para Flavio?

Me gustaría que fuese el despegue. Que la cosa no decayese y seguir ampliando mi música a cuanta más gente mejor. Puestos a pedir, Latinoamérica sería la hostia (en contra un poco de lo dicho antes, soñar a lo grande de vez en cuando también está bien :)).

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