Desde Casas de Don Pedro hasta escenarios de todo el país, Sanguijuelas del Guadiana llegan al WARM UP Estrella de Levante en el mejor momento de su carrera, tras un crecimiento tan rápido como natural que les ha llevado a llenar salas como La Riviera y consolidarse como una de las bandas del momento.
En esta ocasión, es Juan Grande (guitarra y teclados) quien responde a nuestras preguntas para hablar de este punto de inflexión, del vértigo del éxito, del salto de salas a grandes festivales y de su conexión con el público en distintos puntos del país.
A lo largo de la entrevista también hay espacio para reflexionar sobre su identidad ligada al pueblo, su forma de entender la música desde la honestidad, sus influencias, el futuro del proyecto y lo que esperan transmitir en su paso por Murcia.

Venís de llenar salas como La Riviera y ahora aterrizáis en un festival como el WARM UP, ¿en qué punto sentís que está ahora mismo el proyecto?
Estamos en un momento muy bonito, como cuando algo empieza a coger velocidad pero todavía lo estás disfrutando. Además, sentir el apoyo de tanta gente nos hace seguir con mucha fuerza.
En el último año se ha hablado de vosotros como una de las grandes revelaciones del país. ¿Cómo estáis gestionando todos esos comentarios?
Con bastante calma, la verdad. Nos hace ilusión, claro, pero intentamos no creérnoslo demasiado. Seguimos haciendo lo nuestro y de vez en cuando nos gusta reflexionar sobre todo lo que nos está pasando.
¿Hay algún momento reciente en el que hayáis pensado: “esto ya se nos está yendo de las manos”?
Sí, en algunos conciertos cuando vemos a tanta gente cantando las canciones. Ahí sí que dices: “vale, esto ya no es solo cosa nuestra”.
En lo musical vuestra vida ha dado un giro radical este último año. ¿En lo personal también lo habéis notado?
Totalmente. Cambia el ritmo de vida, los viajes, el tiempo con los tuyos… Te das cuenta que ya no estás en las celebraciones de tus amigos, de tu familia… y obviamente te distancias un poco.
Habéis pasado por salas como Musik, microfestivales como el Big Up y grandes festivales como La Mar de Músicas. ¿Cómo vivís ese crecimiento cuando volvéis a un sitio?
Tenemos que decir que desde el primer momento que fuimos a Murcia, a la sala Musik, sentimos un apoyo brutal de la gente de allí y es muy guay volver y ver que hay más gente, que las canciones han crecido.
Y ahora que ya habéis recorrido prácticamente todo el país. ¿Cómo veis las diferencias del público de un lado a otro? ¿Se nota?
Se nota, sí. Cada sitio tiene su rollo, pero al final la energía es la misma. Nos sorprendió que en sitios donde no habíamos estado nunca la gente conectara tanto con nosotros.
Siempre habláis de la “verbena en vena”. ¿Cómo se traduce eso en un escenario?
En fiesta, en cercanía, en no tomarnos demasiado en serio. Queremos que la gente sienta que está en algo suyo, no en un concierto lejano.
¿Y cómo estáis viviendo todos estos conciertos multitudinarios? ¿Alguna vez habíais soñado algo así?
Soñarlo igual sí, pero no pensábamos que pasaría tan pronto. Intentamos saborearlo porque sabemos que no es algo que haya que dar por hecho. Sabemos lo que cuesta llegar a donde estamos y lo valoramos muchísimo.
¿Cuál creéis que ha sido la clave de vuestras canciones a la hora de conectar con la gente?
La honestidad. Hablamos de lo que conocemos, sin disfrazarlo mucho. Y creo que eso se nota. Al fin y al cabo las canciones hablan de nosotros, de amigos, de la familia… de gente cercana de la que nos hemos rodeado siempre.
En un momento donde muchos artistas van a la ciudad para crecer, vosotros hacéis el camino inverso. ¿Sigue siendo una decisión firme quedaros en el pueblo?
Sí, de momento sí. Es parte de lo que somos. Nos da perspectiva y nos mantiene conectados con lo importante. Quizá en algún momento decidamos marcharnos, pero ahora mismo es donde mejor estamos.
¿Sentís que estáis representando a una generación que quiere volver o reconectar con sus raíces?
Puede ser, y si es así nos encanta. Tampoco lo buscamos, pero solo con que la gente haga el ejercicio de pensar si de verdad quiere estar donde está o se quiere volver, nosotros ya estamos satisfechos.
¿Qué le diríais a un chaval de un pueblo que quiere dedicarse a la música pero piensa que tiene que irse sí o sí?
Que no hay una única manera de hacerlo. Hoy en día con las redes sociales tienes un alcance brutal que hay que aprovechar. Si tienes algo que decir, lo puedes hacer desde donde estés. Por otra parte, tampoco está mal irse para aprender, juntarte con gente que le guste lo mismo que a ti y poder desarrollarte.
Mezcláis referencias muy distintas, desde Extremoduro hasta Daft Punk. ¿Cómo ha sido vuestra adolescencia en lo musical? ¿Habéis sido de ir a muchos conciertos y festivales?
Muy variada. Hemos escuchado de todo y eso se refleja un poco en las canciones. Al fin y al cabo las referencias no son solo música que escuchas en tu casa, es música que escuchas en verbenas, romerías y demás celebraciones. En cuanto a los conciertos, la verdad es que no íbamos a muchos, ya que en nuestra zona no es algo muy común verlos.
Si hoy tuvierais que colaborar con alguien. ¿Seguís diciendo Estopa o han cambiado los sueños?
Estopa sigue ahí, eso no se toca. Pero ahora también hay otros nombres que nos flipan. Vamos ampliando la lista poco a poco.
Después de un debut tan potente. ¿Dentís presión con el siguiente disco?
Un poco sí, pero intentamos no obsesionarnos. Si hacemos algo que nos guste, ya estará bien.
¿Qué queréis que se lleve alguien que os vea por primera vez en el WARM UP?
Que se lo pase bien, que se suelte y que se lleve un recuerdo bonito. Y si por algún momento conseguimos llevarle a sus raíces, a su pueblo o a su casa con seres queridos, ya está todo hecho.


