Mejor Actriz:
Amy Adams por «La gran estafa americana»; Cate Blanchett por «Blue Jasmine»; Sandra Bullock por «Gravity»; Judi Dench por «Philomena»; Meryl Streep por «Agosto».
Cate Blanchett
A estas alturas del juego todavía hay categorías en las que todo es posible, pero esa posibilidad se reduce en el caso de la candidatura a Mejor Actriz, la estatuilla tiene un nombre grabado desde hace meses: Cate Blanchett. Todas las mujeres la desean y los hombres quieren ser como ella y no solo por eso es considerada una de las mejores actrices de nuestro tiempo, ya que en solo 20 años de carrera ha conseguido más de 50 premios por películas como «Elizabeth», «El Aviador» o «El talento de Mr. Ripley». Nos enamoró a todos interpretando a la perfecta Galadriel y ha sido en «Blue Jasmine» donde nos ha puesto de los nervios. Es difícil competir cuando una de las diosas de Hollywood consigue una interpretación perfecta -gracias a los dioses que Meryl Streep está pasadísima en «Agosto»– pero eso no significa que deba relajarse. Todos sabemos que los Oscars son un concurso de popularidad y eso es algo que no le sobra mucho a Woody Allen, una popularidad que ha ido a parar a manos de David O. Russell, por eso Blanchett debería vigilar a la también maravillosa Amy Adams.
Irene González
Amy Adams
Su primer papel relevante fue en un episodio de de “Buffy Cazavampiros” donde interpretaba durante cinco minutos a una devota religiosa. Diez años después retomaría este rol en la conocida “The Master” de Paul Thomas Anderson (una prueba más de que la serie Buffy es la Biblioteca de Borges que esconde toda la ficción moderna habida y poner haber). Cantante profesional, ha efectuado una extraña carrera en paralelo entre títulos luminosos para un público infantil (“Los teleñecos”) y relatos guiados por David. O Rusell (aquel maravilloso director de “Tres Reyes”) que desde hace cinco años ha inventado un nueva forma de entender el cine: soltar a animales de la actuación en un cuarto y rodar lo que pasa (¿Qué es sino American Hustle sino un “catálogo de mejores escenas”?) Con “The Fighter” Amy Adams no tuvo suerte, quizás por el mismo problema que tiene ahora en “American Hustle”: es demasiado atractiva. Las adorables caderas que formó para “El Hombre de Acero” (el director Zack Snyder tiene un gusto morboso por los muslos robustos moviéndose en cámara lenta) han dado paso en este último papel en pura fibra. Modelitos setenteros y una excepcional escena a lo Studio 54 no es el camino más ético para ganar el Oscar. Esperamos equivocarnos.
Jose Manuel Salas



