Antílopez: Más que redondos, ovalados

Sábado, 23:20. Dos superhéroes con los ojos pintados se suben al minúsculo escenario de la Puerta Falsa. Dos horas después, el escenario parecía más pequeño aún a la sombra de estos dos gigantes andaluces.

No es sólo por sus canciones, sino por los minutos de introducción a ellas. Mezclando humor y sentimientos profundos, sólo así se explica que con 11 canciones se consiguiera tener al público metido en el bolsillo durante todo el show. Es muy difícil conseguir transmitir dos sensaciones tan dispares: te sorprendes a ti mismo riendo a carcajada limpia mientras la letra de la canción penetra en tu cabeza generándote emociones totalmente distintas.

Empezaron muy fuerte, en los 10 primeros minutos, tras un gag de introducción, apareció mágicamente “Cantautores suicidas”, cerrada a todo volumen, de rodillas en la parte frontal del escenario, pegados al público, y con una energía brutal. Otro gag irrisorio y otro temazo: “La balada ovalada”. Siguieron “Mentira” (momento “formal” de la noche), y para contrarrestar la seriedad “Niños apadrinados”, desternillante historia que cuenta cómo Miguel se enganchó a apadrinar niños, porque claro, “¿qué son 300 euros? ¿Quién no se ha metido 300 euros por la nariz?”.

Tras esto vinieron “Bulerías informáticas” –ay Tomasa cómprate un móvil que tenga guasap-, “Necrológia de un amorío”, “Hijos de España” (crítica mordaz e inteligente de la situación actual), “Analfanauta” –tengo ganas de arreglar el mundo, y empezaré dando de baja mi cuenta en tuenti… Después en Facebook- y acabando con “La gatita presumida”.

No les quedó otro remedio que tocarse otros dos temas ante la insistencia del público, que ni siquiera habíamos caído en que ya era la una y media de la madrugada. Cierre impresionante con “Hoy la prensa viene sucia”, protesta activa en clave de funky y rap contra los artistas con dignidad de despedida de soltera, y para terminar, justo antes del telón: “Johana” en la que Félix, flamenco de los pies a la cabeza, se exprimió con su último baile.

En definitiva, es un espectáculo ya no recomendable, sino imprescindible para todos los amantes del talento encima de unas tablas. Sin duda alguna Antílopez son dos ARTISTAZOS que saben sacar, como pocos lo han hecho hasta ahora, el mejor jugo de cada una de sus canciones. Dos cantautores sin etiqueta que difunden un cocktail de sensaciones imposible de explicar. No sé si es amor o vicio, pero es agradable. Un concierto más que redondo: ovalado.

Arnelio Lara Ibañez 

2 comentarios en “Antílopez: Más que redondos, ovalados”

  1. Dos auténticos Crak…. Que puesta en escena…. Que arte…. Que talentos…. Otra forma de oir sus lindas canciones con un toque muy especial…. Ellos te hacen disfrutar durante todo su repertorio…. Sencillamente, MARAVILLOSOS.!!!
    Yo he tenido la gran suerte de verlos y disfrutar de ellos en vivo y en directo…. Oleeeeee..

  2. Son imprescindibles, da igual que seas hipster o flamenco, poppy o heavy, tu tribu urbana no importa si eres alguien con criterio a quienM le gusta disfrutar con el arte en la forma que sea, reirse a carcajadas y sencillamente, ser feliz.

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