Hoonine: «Rodéate de personas que confíen en ti incluso cuando tú dudes»

Carmen Alarcón, conocida artísticamente como Hoonine, es una de las voces más inquietas y personales de la nueva música alternativa nacional. Cantante, compositora, productora y multiinstrumentista, la artista murciana inició su proyecto en solitario en 2020 con una clara filosofía “do it yourself”, construyendo un universo propio que huye de lo superficial para abrazar la emoción, la vulnerabilidad y la búsqueda constante. Desde los primeros singles como «Charco» o «Lo que queda» hasta su álbum debut «Roca Roja», Hoonine ha demostrado una capacidad poco común para evolucionar sin perder identidad.

Su propuesta sonora navega con naturalidad entre la electrónica minimalista, el pop o el R&B, incorporando cada vez más matices. Esa curiosidad permanente la ha llevado a reinventarse etapa tras etapa, dejando atrás proyectos anteriores como Estúpido Flanders o AA Mamá para encontrar un lenguaje propio donde conviven la raíz orgánica y la sofisticación electrónica. En los últimos años, además, su crecimiento ha sido imparable: presencia en los principales festivales del país, nuevos lanzamientos y una consolidación creativa que la sitúa en uno de los momentos más fértiles de su carrera.

En 2024 su incorporación a Viva Suecia supuso un nuevo impulso profesional y vital. Compartir escenario en grandes recintos y festivales multitudinarios, participar en canciones como «Tú y yo contra los demás» y convivir con la intensidad de las grandes giras ha ampliado su mirada sobre la industria sin desdibujar su proyecto personal. Ahora acaba de estrenar «Ya no duele».

Hablamos con Hoonine sobre ese vértigo, sobre la evolución de su sonido, el equilibrio entre ambas realidades y el momento creativo que atraviesa, en una conversación honesta que confirma que su mayor motor sigue siendo el mismo que al principio: la necesidad de hacer música y sentir que, al otro lado, alguien conecta con ella.

¿Cómo ha ido el pasado año? ¿Has tenido tiempo para algo que no sea subirte a un escenario?

Ha sido un año muy intenso y muy divertido. Me ha dado tiempo para lo justo. A veces he echado de menos estar más con los míos, pero la verdad es que no puedo estar más agradecida por todo lo que ha pasado.

Te incorporaste a Viva Suecia a comienzos de 2024. ¿Cómo surgió? ¿Cómo recibiste la noticia?

Estaba en casa de mis padres cuando me llamó Rafa, en diciembre de 2023, justo cuando estaba a punto de mudarme a Madrid, a dos días de firmar el contrato de alquiler. Cuando recibí la llamada me quedé tan paralizada que le dije: “Vale, pues le doy una vuelta y te confirmo”. Obviamente, no tenía nada que pensar. Creo que estaba en shock. Fui corriendo a hablar con mis padres, estaba muy emocionada, y al día siguiente le llamé para decirle que, por supuesto, aceptaba.

Y ahora que ya ha pasado bastante tiempo… ¿Ha cumplido las expectativas la experiencia? ¿Qué es lo mejor que te han aportado todos estos meses junto a ellos?

Desde luego que sí. Ya les conocía de haber pasado tiempo con alguno de ellos y sabía que íbamos a conectar, pero la verdad es que nunca imaginé que fuese algo tan bonito de vivir. Ellos me lo han puesto siempre muy fácil y han sido ultra generosos conmigo.

Me llevo muchos aprendizajes, algunos más técnicos (vivir giras tan grandes te da unas tablas enormes), pero sin duda lo mejor es poder compartir escenario con ellos. Es de las cosas más divertidas y especiales que he vivido. Recuerdo cuando bajé del Sant Jordi Club, en mi primer concierto con ellos, y nada más llegar al camerino les dije que había sido uno de los mejores días de mi vida.

¿Y ha cambiado de alguna manera tu forma de ver la industria de la música?

Sí, pero quizá en el sentido de quitarle un poco de hierro al asunto. Ni la industria es tan guay como a veces parece, ni es ese monstruo terrible que a veces se pinta. Al final está hecha de personas. Hay gente maravillosa y gente con la que no conectarías jamás, como en cualquier otro ámbito. Creo que lo importante es lo que tú decides construir dentro de todo eso: el equipo que eliges, las personas que te rodean y los valores con los que quieres trabajar.

¿Cómo se enfrenta uno de repente a recintos como el WiZink o a festivales con más de 20.000 personas delante?

Con muchísimos nervios. En el último salí súper tensa. Es curioso porque a veces pienso que me sentía menos nerviosa al principio que ahora, cuando ya llevo unos cuantos. Supongo que también eres más consciente de lo que significa todo. Pero poder vivir algo así es un regalo difícil de explicar. Ver a tanta gente cantar y disfrutar en comunión hace que todo el esfuerzo cobre sentido. A día de hoy sigo sintiendo la misma emoción que el primer día.

¿Cómo está siendo combinar la gira con Viva Suecia con tu propio proyecto?

A veces se hace complicado, sobre todo a nivel logístico. Este verano ha habido fechas en las que prácticamente no he dormido: coger un vuelo de madrugada porque al día siguiente tocaba en otra ciudad, llegar de Colombia y esa misma noche estar tocando en Toledo, o incluso hacer dobletes en un mismo día. Es muy intenso y, a veces, se me hace bola. Pero, de momento, me sigue haciendo muy feliz que existan esas dos realidades tan distintas. Me permiten expresarme desde lugares diferentes y ser yo desde varios prismas, sin tener que renunciar a nada.

¿En algún momento has tenido miedo a dejar de lado a Hoonine?

Sí, claro, pero también lo pensaba cuando tenía trabajos que no me gustaban nada, así que ahora que estoy viviendo algo que me suma, no creo que vaya a desaparecer. Supongo que el miedo no es a dejarlo de lado, sino a no estar a la altura de todo a la vez. Pero este proyecto es mi casa y no deja de ser una parte importante de mí, no creo que se vaya nunca.

¿El incorporarte a la banda ha hecho que muchos pongan los ojos también en Hoonine y le den una oportunidad?

Sí. Al final, tocar con una banda tan grande te expone a mucha gente, no solo a público, también a la industria. Que una banda así haya confiado en ti dice muchas cosas, y eso inevitablemente despierta curiosidad.

¿Y cómo surge «Tú y yo contra los demás»?

Subí a Madrid para ver cómo iba el disco. Me dijeron que entrara a hacer unos coros y, al escuchar la toma dijeron: “Dejadla sola aquí”. Fue todo bastante natural. Me emocioné mucho cuando escuché el tema terminado en mi casa. Lo más bonito es que naciera de algo tan orgánico, de estar con amigos, escuchar una canción y conectar con lo que sonaba sin más intención que esa.

¿En qué momento te encuentras actualmente con Hoonine? ¿Estás preparando nueva música? ¿Verá la luz pronto?

Estoy muy feliz, no solo por todas las fechas de este verano y cómo se ha recibido esto último, sino a nivel creativo, siento que he encontrado un sonido que me gustaría explorar. Llevo varias cosas en danza, estoy grabando nuevos temas y preparando ya el directo para el año que viene. Dentro de poco anunciaré un tema nuevo.

El proyecto ha evolucionado muchísimo y poco tiene que ver con las primeras canciones que vieron la luz. Mucho menos aún con anteriores proyectos. ¿Cómo ha sido esta evolución y cómo la has ido viviendo tú? ¿Crees que cada vez estás más cerca de encontrar tu sitio o crees que siempre va a ir cambiando?

Ha sido un proceso largo. En mis anteriores proyectos todo nacía desde un lugar más orgánico: guitarras, baterías, voces más folk. Siempre he trabajado desde la curiosidad, aferrándome a géneros que me llamaban la atención. Esa exploración ha sido un poco caótica; a veces los volantazos generan inseguridad y pueden diluir el mensaje. Lo he pensado mucho. Pero también sé que, si no hubiera pasado por todas esas etapas, no tendría tan claro lo que quiero ahora. Creo que hay cosas de las primeras canciones que quiero recuperar y otras de mi etapa más reciente que necesito soltar.

¿Y qué sientes al recordar la época de Estúpido Flanders o AA Mamá?

Mucha ternura y algo de tristeza. Fue mi primer acercamiento real a esto y uno de los lugares donde más aprendí. El proyecto se agotó por varios motivos: la pandemia, un momento personal complicado y la necesidad de explorar otros sonidos. Siempre me he sentido muy conectada a la electrónica y sentía que ese género no encajaba ahí. El año pasado retomamos el contacto y grabamos algunas maquetas. No tienen fecha; todos llevamos vidas muy intensas y cuesta encontrar el momento. Ojalá algún día vean la luz.

También te estás adentrando en la producción y has publicado varios remixes con Delaporte, Claim o Innmir. ¿Cómo ha sido esto? ¿Es algo en lo que te gustaría seguir creciendo?

Producir para otros artistas es algo que me encanta y en lo que quiero seguir creciendo. Es de los procesos más divertidos para mí: construir canciones desde cero o revisitar algo que ya existe. Estoy muy agradecida de que esos proyectos hayan confiado en mí y ojalá sigan surgiendo oportunidades así.

Ahora mismo te dedicas por completo a la música. ¿Alguna vez soñaste que esto podría ser una realidad?

Sí, lo soñaba, pero también era muy consciente de que podía no pasar y que no se acababa el mundo. Dedicarte a esto implica convivir con el rechazo constante. Por eso todavía me resulta chocante levantarme cada día y que mi trabajo sea hacer música.

Y desde que esto es así… ¿Has aprendido a valorar cosas que quizá antes no hacías de la misma forma?

Sobre todo el tiempo. Estar tanto fuera de casa me ha hecho valorar mucho más los momentos de calidad con la gente que quiero.

¿Qué artistas andas escuchando últimamente? ¿Y cuáles crees que son hoy en día tus mayores referencias a la hora de crear?

He estado escuchando de todo. Lo último ha sido SO MUCH HAS CHANGED de Maro. También estoy escuchando mucho a Ferran Palau, Courtney Barnett y Blood Orange. A lo largo del tiempo he trabajado con muchas referencias distintas, pero ahora mismo quien más me obsesiona es Four Tet.

Este 2026 compartes cartel en el Mad Cool y BBK con artistas como Foo Fighters, Florence, Wolf Alice, Lorde, Alabama Shakes, Lily Allen o Robbie Williams. ¿Cómo se procesa esto? ¿Cuál ha sido el nombre que más te ha impactado ver junto al tuyo?

Me sigue pareciendo muy fuerte estar ahí. Son dos de los festivales más grandes del país y es una suerte enorme. Cuando vi que compartía cartel con Alabama Shakes me quedé helada. Ha sido mi banda favorita desde Boys & Girls, y me dio mucha pena cuando se separaron. Ver su nombre cerca del mío me parece una locura.

Además estarás en muchos más festivales, desde fuera parece que este 2026 puede ser un enorme punto de inflexión para Hoonine. ¿Cómo lo ves tú? ¿Sientes presión al ver el calendario?

Da respeto. Nunca he defendido una gira tan larga ni en espacios tan grandes, pero tengo muchísimas ganas de estrenar el nuevo directo. Siento que cada año crecemos un poco más, a nivel técnico, de show y de equipo. Ver crecer al equipo es casi lo que más ilusión me hace. Tener, aunque sea a pequeña escala, esa estructura que ves en proyectos grandes te impulsa muchísimo.

¿Como artista autodidacta y “do it yourself” qué consejo darías a alguien que empieza ahora?

No soy muy de dar consejos, pero si algo me ha funcionado es rodearme de una red de seguridad: personas que confíen en mí incluso cuando yo dudo. Construir equipo es tan importante como escribir buenas canciones.

Y para cerrar esta charla: ¿Te ha hecho la música feliz de la forma que pensabas que podría hacerlo cuando dabas tus primeros pasos?

Creo que, como casi siempre, me ha dado más de lo que le pedía.

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