Cambiar podría ser para algunos un problema. En cualquier caso es algo difícil. Significa trastocar los pilares en los que fundamentaste un proyecto. Los estatutos con los que forjaste los cimientos de algo vas, y tienes que cambiarlos de lugar. En la historia del rock en español el paso del español al inglés es un clásico. Pero suele conllevar una pérdida de personalidad, y un cambio estilístico hacia lo suave. Ejemplos hay a capazos, y en Murcia no íbamos a ser diferentes. Pero hay una excepción, en lo del cambio de sonido. El antiguo trío con nombre de western, El Bueno, El Feo Y El Mena, de forma natural y paulatina estaban mutando estos meses atrás, hacia Garaje Florida. Y ante estos nuevos sonidos, y estas letras en el idioma de Cervantes, solo podemos quitarnos el sombrero y arquear el bigote con gesto de admiración.
El lugar escogido para que el buga de los Florida empiece a andar es la Sala Rem. No somos muchos, pero de calidad. Telonean The Real Me.
El nombre el grupo tiene que ver con el rótulo que hay sobre una puerta de metal en la calle Floridablanca. Con letras de los años cuarenta o así, y a cuatro metros de altura, con letras rojas ennegrecidas por la polución pone: Garage Florida. Supongo que el dueño del patio trasero de ese edificio de esa calle acortó el nombre del ilustre conde porque no le cabían más letras.
En una entrevista que hicieron para desvelar su proyecto con los compadres de Tímpanos Y Luciérnagas, nos contaban que les molaban lo que hacen Parquet Courts, Ty Segall y The Jam. Toma ya. Con ese trío de referencias se puede montar uno hasta una entrega de fascículos coleccionables interminable.
Lo que pasa es que se llevan a su terreno personal todos estos sonidos hasta el punto de hacer difícil ponerles una etiqueta con solo un adjetivo calificativo. ¿Es new wave? ¿Es psicodelia? Yo que sé, ni falta que nos hace estar todo el día diciendo referencias de esto suenan a aquello. Es su primer trabajo y consiguen no encasillarse. Meritorio
Luiggi y Leandro están ya en el escenario creando una atmosfera sonora levitante. Al momento sale el Mena. Los temas del comienzo es justo lo que hicieron los yeyés, cuando descubrieron la psicodelia. Y ese sonido que consiguen esta justo entre dos épocas. La potencia e inmediatez de las grabaciones, en directo pasa a ser más envolvente. Te posee.
Tocan su primer trabajo, “Ser de Plutón”, de arriba abajo y de izquierda a derecha. Y las dos o tres que recuperan de su antiguo grupo las reciclan de tal manera que suenan como si fuesen parte de un bonus en inglés del nuevo. Esto es adaptación en mayúsculas, y si acaso mejorar lo compuesto anteriormente.
Los visuales me dejan empanado. Bruce Lee y Chuck Norris, espirales hiponotizantes, gente bailando Trojan Ska, los Jackson 5, más gente bailando…
El Mena sacude con violencia su Telecaster amarilla. Va enfrascado en un traje que lo está exprimiendo a él. En la segunda canción ya empieza a chorrear sudorcico como un corredor de marcha en agosto. A veces se aleja del micro porque pega alguna voz bien dada.
Detrás y casi siempre en la penumbra, el Luiggi pone cara de velocidad y entrecierra los ojos al aporrear su batería. Pero la clave es que Leandro sea capaz de desdoblarse sobremanera. En realidad son un cuarteto. Su mano izquierda se estira para hacer un bajo con un teclado atado a una tabla de madera. La derecha vuela como un cohete poniendo el tejado a una casa bien estructurada.
“Maverick” es un temazo, el riff del principio me es familiar y creo que ya lo he oído, pero en realidad es solo un ejemplo de la diversidad de sonidos a los que Garaje Florida quiere homenajear. En esta cantidad y claridad de influencias está la clave. Consiguen llevárselo todo a su terreno, haciendo canciones que estarías escuchando una y otra vez una tarde entera.
Si cuando empiezas “Genio Y Figura” no te mueves como el flequillazo del Lean, es que estas muerto. No tiene otra explicación. El Mena tira de su guitarra sacando unas notas largas. Me duele el cuello de dar cabezazos.
Cuando empiezan con «Tears O’ Plenty» de los Parquet Courts sí que la reconozco y me llena de regocijo que haya quien haga versiones de la banda de Andrew Savage.
El final es algo diferente. Una canción a solas con la guitarra. Una en inglés y una versión. Culminan con un cover del mencionado pontífice Ty Segall. No recuerdo ni cuál es porque estoy empanado. Estoy tan obnubilado que me he acabado olvidando del bolo. Estoy pensando que esto es lo que hay que hacer. Que esto es lo que molaría hacer. Se me han adelantado, pero al menos ya se que es posible.
Al final del concierto hay más gente. Han escuchado la llamada. Han escuchado, que es posible la reconversión. Bienvenida sea la reconversión de los Mena y compañía, y que dure. Y ojalá que cunda el ejemplo.




