
En su 30ª edición, el festival La Mar de Músicas se reafirma un año más como uno de los grandes referentes de las músicas del mundo en Europa. Este año, Cartagena acoge una nueva entrega con Corea del Sur como país invitado, convirtiendo la ciudad en el escenario del mayor desembarco cultural coreano en España hasta la fecha.
Del 18 al 26 de julio, se celebrarán 44 conciertos que recorrerán los sonidos de Asia, África, Europa y América Latina, acompañados de un completo programa de actividades paralelas en cine, arte, literatura y talleres, que convierten al festival en un auténtico “festival de festivales”.
Para conocer de cerca cómo se gesta una propuesta cultural de esta magnitud, entrevistamos a Eugenio González Cremades, director del festival, quien nos habla del meticuloso trabajo que hay detrás de cada edición, de la importancia de mantener la esencia del proyecto y de su compromiso con la música de raíz y la diversidad artística. En esta conversación, González Cremades desgrana el proceso de selección de países y artistas, recuerda momentos históricos del festival y comparte su visión de futuro para un evento que, lejos de seguir modas, defiende con firmeza su identidad cultural.
Ya falta menos de un mes para la nueva edición del festival. ¿Cómo van los preparativos?
Ultimando todos los detalles; que no son pocos. La Mar de Músicas es un festival muy amplío, que además de sus 42 conciertos, tiene actividades paralelas de cine, arte, literatura, talleres… Son muchas programaciones dentro de un mismo evento, es un festival de festivales.
Afortunadamente somos un equipo de técnicos del Ayuntamiento que llevamos muchos años trabajando en el festival y sabemos bastante bien lo que hacemos. Cada vez que termina el festival parece que hemos obrado un milagro; porque hacer un evento de estas dimensiones desde una institución pública no es nada fácil, pero cada año demostramos, que se puede.
Este año el país elegido ha sido Corea del Sur. ¿Cómo es la elección del país cada edición? ¿Nos contáis el proceso hasta quedarse con uno?
Corea del Sur era un país pendiente para Paco Martín y José Luis Cegarra. Hace unos años estuvo a punto de ser el país invitado, pero finalmente no se pudo hacer. A mi me gusta cerrar los círculos que abrieron mis jefes y este es uno de ellos.
Hemos contado con la gran colaboración del Centro Cultural Coreano en España, que desde el principio ha luchado por este proyecto en Seúl y ha conseguido los billetes de avión para todos los artistas coreanos que vienen al festival. Piensa que para un festival como nosotros es inviable movilizar a diez grupos de un país, que no están de gira por Europa, y que vienen en exclusiva a tocar a Cartagena. Necesitamos de los países invitados, su implicación en el festival, para poder pagar estos billetes de avión. Del caché y la estancia ya nos encargamos nosotros.
Estamos ya con las negociaciones para el país del próximo año. Tendremos una delegación estos días por Cartagena, para ver cómo es el festival y la muestra que hacemos de los países invitados. Una vez que están aquí, y disfrutan de La Mar de Músicas, ya es muy difícil que se echen para atrás. Ven por sus ojos el gran desembarco cultural que supone para su país estar en La Mar.

¿Y la selección de artistas dentro de ese país? ¿Una vez elegido os adentráis en las diferentes propuestas? ¿Habéis llegado a viajar al país para elegirlos?
La muestra que hacemos siempre es diversa en géneros, pero teniendo en cuenta que lo nuestro es la raíz. Queremos que la música suene a tierra y la mayor parte de la programación del festival son de grupos que tienen muy presente la identidad musical de su país, pero con conceptos muy contemporáneos.
Este año de Corea del Sur tendremos grupos de música que van desde el K-pop (Bewave y W24), a la mezcla de tradición y modernidad (Leennalchi, Jambinai , Dal:um y Chudahye Chagis); electrónica (Hypnosis Therapy y Fat Hamster & Kang New); jazz (Youn Sun Nah) o pop independiente (Sunwoojunga).
Yo que me encargo de hacer la programación musical, hago un trabajo de campo bastante exhaustivo e intento ir a festivales y ferias del país invitado, para sumergirme de lleno en la cultura del país y en los estilos que se llevan. En octubre, estuve en tres festivales en Corea y muchos de los grupos que ví, forman parte de esta programación.
Mucha gente desconoce cómo es el proceso para formar el cartel de un festival. Más allá de los artistas del país invitado. ¿Cómo es el momento de empezar a trabajar en el cartel de una nueva edición del festival?
Nosotros tenemos muy claro que somos un festival público. No estamos para hacer competencia a los privados; por lo que tenemos que dedicarnos a hacer otro tipo de programaciones, que queda muy evidente cada año.
El componente raíz, como te decía anteriormente, es muy importante para nosotros; es una de nuestras señas de identidad; y siempre estamos con un pie puesto en África y otro en América Latina.
Luego ya se tienen que dar casualidades para poder estar en La Mar de Músicas, que tenga encaje, que podamos pagar el caché, que esté de gira… son muchas variables. Pero lo que sí tiene claro nuestro público, es que si está en el festival, es que son un grupo calidad, que merece la pena escuchar y descubrir. Es un sello con el que contamos y por eso nos premian cada nuestro público fiel.

De todos los artistas que forman esta edición del festival. ¿Cuáles creéis que serán los mayores descubrimientos para el público?
Estoy convencido que Ezra Collective va a ser uno de los grandes conciertos del festival. Este año ganó el British Awards a la mejor banda del Reino Unido. Es un caso totalmente atípico. Nunca una banda de jazz había llenado estadios y ellos lo están consiguiendo. Creo que será la primera y la última vez que vendrán a Cartagena. Los hemos pillado en su momento. En unos próximos años, no podremos pagar su caché. Yo no me lo perdería.
¿Y qué conciertos consideráis que no debemos perdernos?
Mi intención es no perderme ninguno. Todos están en esta programación por algo. Pero además del de Ezra Collective, yo recomendaría que no se perdieran a la paquistaní Arooj Aftab, la nueva voz de la chanson francesa Clara Ysé y al grupo de K-pop Bewave.
Tras estos treinta años de festival, La Mar de Músicas se ha ganado un nombre tanto en nuestro país como fuera de él. ¿Esto os ayuda de alguna forma a la hora de contratar a artistas? ¿Suelen mostrarse proactivos para ser parte del cartel si conocen el festival?
A veces pasa. Hay artistas que son capaces de bajarse el caché porque quieren estar en La Mar de Músicas. Pero son muy pocas veces. El mundo de la música cada vez es más impersonal, donde solo se ven números, capitaneados por grandes empresas; y aquí importa cero la calidad de tu proyecto, tu trayectoria y el reconocimiento del evento. Llevo 21 años trabajando en el festival y en el mundo de la música, y cada vez me gusta menos en lo que se está convirtiendo el sector.
Siempre pensamos en artistas internacionales pero si algo ha quedado claro estos últimos años es que los artistas españoles siguen siendo uno de los principales atractivos del festival. ¿Hay propuestas suficientes para repetir una edición como la de aquel 2021 que tan buen sabor de boca dejó?
El año que hicimos el Especial España fue principalmente porque estábamos saliendo de la pandemia y no sabíamos muy bien cómo íbamos a poder hacer la movilidad de los artistas. Pero ese año, muchos de los músicos de nuestro país se quitaron complejos y se acercaron a la raíz, al folclore, a la tierra, para hacer música que es nuestra marca.
La Mar de Músicas es un festival de world music, músicas del mundo, músicas del raíz o la etiqueta que le quieras poner; pero donde el componente raíz siempre es importante. Nos encontramos que en nuestro país, por fin, estaba pasando lo que durante décadas hemos vivido en otros continentes como África y América Latina. Desde ese momento, nuestra programación mira mucho a España y de hecho esta edición, es el país mejor representado. Vive la música española un momento muy en consonancia con lo que es La Mar de Músicas.

¿Qué creéis vosotros que es lo que ha diferenciado a La Mar de Músicas y la ha convertido en lo que es actualmente?
Hay muchos aspectos que hacen de La Mar de Músicas un festival distinto al resto de los que hay en nuestro país. Lo primero es la apuesta por mostrar la cultura de un país en concreto a través de su música, su arte, su cine y literatura. Un desembarco cultural muy difícil de ver si no es aquí en Cartagena. La apuesta por las músicas de África y América Latina principalmente.
Nuestros escenarios también hacen del festival algo único, ya que es un festival urbano que te enseña la ciudad, al mismo tiempo que disfrutas de la música. Y por último yo diría, que seguimos apostando por ver música de calidad y por el hecho cultural, no por vivir una experiencia con coches de choque y norias. Aquí apostamos por la música y la cultura.
Al tratarse de un festival público. ¿Os podéis permitir ciertas cosas que para un festival privado sería bastante más difícil?
Totalmente. Ningún festival privado se podría permitir hacer parte de su programación gratuita y ninguno apuesta por músicas llegadas de África o de otros continentes si estos artistas no van acompañados de unos datos brutales en plataformas y redes sociales. Nosotros nos lo podemos permitir, porque más allá de la rentabilidad económica, buscamos la rentabilidad social y cultural del proyecto.
El festival vivió un antes y un después en 2018 con el fallecimiento de Paco Martín, creador del festival. ¿Cómo habéis vivido desde dentro tomar el relevo y mantener vivo su espíritu?
La Mar de Músicas sigue siendo en esencia lo que Paco Martín y José Luis Cegarra crearon. Yo soy un continuador del proyecto. Empecé a trabajar con ellos en 2004 y me lo conozco a la perfección. Pero yo y el equipo que me acompaña en el festival somos de otra generación, y eso creo se nota. Hemos hecho el festival nuestro.

Entre tanto festival clónico y propuestas que apuestan más por la fiesta que por la música, ¿en algún momento os habéis planteado cambiar algo en festival para adaptarlo a estos tiempos o siempre habéis tenido claro lo que era La Mar de Músicas?
Cada vez que alguien me hace una sugerencia de plantearnos otros escenarios con más capacidad, otro modelo de festival y otras vías de programación, me niego en rotundidad. Mientras el Ayuntamiento de Cartagena confíe en mí para dirigirlo, La Mar de Músicas va a seguir como es.
No queremos que crezca más. Su estructura, su esencia, sus espacios se va a mantener. No siempre hay que ir a más. No siempre hay que crecer más. Creemos en el proyecto, lo defendemos y así lo queremos. No digo que sea un festival perfecto; pero sí es el que nosotros queremos que sea.
Si miramos hacia el futuro. ¿Hacía dónde os gustaría que siguiera caminando el festival? ¿Tenéis algo en mente que os quede por cumplir?
Hacer un festival desde lo público es muy complicado. Las administraciones públicas y sus leyes de contratación no están hechas para proyectos como La Mar de Músicas. Así que cada año, cuando termina una edición, obramos un pequeño milagro. Seguir celebrando pequeños milagros es nuestro objetivo.
¿Hay algún artista con el que soñéis poder contar algún día?
La Mar de Músicas tiene una espina que no sé si algún día podremos sacarnos y es tener a Caetano Veloso en nuestra programación.
¿De todos los conciertos que ha acogido el festval cuáles recordáis como algo irrepetible?
Hemos vivido tantos; pero a mi me gusta recordar como Jacob Collier nos voló la cabeza a todos los que fuimos a su concierto en una de las clausuras más atípicas del festival. También el silencio que hubo en el último concierto de Enrique Morente en el festival, estábamos viviendo un momento mágico, místico, y casi ni pestañeamos. La despedida de Franco Battiato. No estaba ya en sus mejores momentos, pero todos sabíamos que estábamos viviendo un concierto que recordaremos toda nuestra vida.


