
Una de las apuestas del festival WAM Estrella de Levante es su programación matutina dedicada a los niños que se podrá disfrutar en las plazas de Murcia. Hemos hablado con uno de sus protagonistas, Dr. Sapo, al que seguimos desde hace muchos años y que fue protagonista de uno de nuestros primeros acústicos. Desde entonces su carrera ha cambiado mucho, él también, por eso hemos aprovechado que se acerca el festival para volver a hablar con él.
¿Cómo presentaría Miguel de Lucas a Dr. Sapo?
Hace poco escribí sobre eso, precisamente… No sé muy bien qué contestar. Dr. Sapo es un proyecto formado por bonitas personas, ilusiones, y sobre todo canciones que salen del corazón. En el centro de todo ese remolino estoy yo.
Mi primer concierto en Murcia fue en 2009 en la antigua Sala Stereo y fue por ver a Dr Sapo, ¿cómo ha cambiado Dr Sapo desde entonces?
¡Qué recuerdos! No ha pasado tanto tiempo, pero sí han cambiado muchas cosas. Ahora actúo menos en salas y más en colegios, los músicos que me rodean son otros, y estoy volviendo a la antigua senda de cantautor por la que empecé a dar mis primeros pasos. Sin embargo, hay dos cosas que siguen igual: Escribo canciones y se las canto a la gente.
¿Echas de menos aquella época de salas y acompañado por tu banda?
La verdad es que no. Ahora actúo menos con banda, pero a cambio hago muchos concierto en formatos más pequeños, trabajo con niños, hago producciones en mi estudio, en fin, no paro.
Recuerdo conocer tu música por un videoclip que vi por la tele, creo que fue el de «Sam», ¿cómo ves ahora la relación de las bandas con los medios?
Veo que hay mucha gente buena que no sale en los medios, y mucha gente mediocre que está todo el día puesta. Lo de siempre. No sé quien tiene la culpa, pero yo hace tiempo que me considero un artista underground.
¿Cómo fue aquello de que confundieran una de tus canciones con una maqueta de Extremoduro?
Hace mucho tiempo de eso. En aquel momento lo viví con bastante emoción, porque Extremoduro siempre ha sido mi banda de rock preferida. No fue casualidad que me confundieran (risas).
¿Y qué ha significado Extremoduro para ti?
Gracias a Extremoduro empecé a componer canciones, y hoy en día es mi forma de vida. Las canciones de Robe despertaron en mí algo que estaba dormido. Es curioso el poder que tiene la música.

Tú música ha cambiado mucho a lo largo de todos estos años, ¿podrías identificar cada etapa de la banda con una canción?
Esto nunca lo he hecho, voy a intentarlo…
- «Al Tran Tran»: Primer disco y mucha ilusión.
- «Perdí las Alas»: Etapa complicada, sin apoyos, pero en los directos éramos una verdadera banda de rock.
- «No Hay Fronteras»: Rompí con muchas cosas, y saqué el disco «por huevos».
- «Mierda»: Mi último disco de rock.
- «Sam»: Comienza mi etapa infantil. Un gran descubrimiento.
- «Cerca del Sol»: Cambio de músicos y de forma de componer. Vuelvo a ser un cantautor.
A pesar de los cambios y los años, la gente alrededor de Dr. Sapo nunca se ha marchado y siempre ha seguido acompañando la banda, ¿es así o es solo una sensación mía?
Bueno, supongo que hay de todo. Pero es verdad que mucha gente me acompaña desde hace muchos años, y para mí eso es el mejor regalo.
Me da la sensación de que prefieres vivir apartado de cualquier escena y hace las cosas como quieres y cuando quieres, ¿es así? ¿cómo ves el mundo de la industria musical hoy en día en nuestro país?
Pues ya lo has dicho tú (risas). En realidad no es que quiera vivir apartado. A mí me encantaría actuar en salas más grandes, estar en el cartel de los grandes festivales, y todo eso. Lo que pasa es que no quiero sacrificar ciertas cosas de mi vida para meterme en esa «lotería». Creo que las canciones son lo más importante, y todo lo que las rodea es circunstancial. De la industria musical solo me interesa «musical», la industria pues como todas…
Has pasado por festivales como el Viña Rock, has compartido escenario con grandes grupos del país, has sonado en radios como Cadena 100… ¿qué te llevo a echarle huevos, fundar tu propio sello y crear tu propio camino?
Estaba harto de que no me cogieran el puto teléfono.

¿En algún momento te has arrepentido de alguna decisión que tomaste?
Claro… A lo largo del camino he tomado muchas decisiones equivocadas. Pero tampoco las cambiaría, porque me han llevado hasta donde estoy ahora.
Los niños han marcado parte importante de tus últimos años, así nació «Las Aventuras de Sam», ¿qué nos puedes contar de este proyecto?
Pues surgió de casualidad… Yo nunca he intentado acercarme a los más pequeños, pero durante años he observado que los niños tienen debilidad por mis canciones, y finalmente he tenido que rendirme y actuar para ellos. Así nació la idea de crear el audiocuento «Las Aventuras de Sam», y esto impulsó aún más los conciertos infantiles. Ha sido algo inesperado, pero que me está dando muchísimas alegrías.
¿Se da suficiente importancia a la música en los niños?
Absolutamente no.
¿Qué te parecen todos los recortes en educación que afectan, de una manera u otra, a la música?
Pues me parece fatal. Una hora semanal de música es ridículo. Pero tal como está enfocada la educación de los niños, tampoco creo que esto sea el mayor problema. Pienso que la educación es lo primero que debemos cambiar para hacer del mundo un lugar donde puedan vivir nuestros hijos.
Tú mismo has dado el salto a tocar en colegios, ¿cómo ha sido la experiencia hasta ahora?
Maravillosa. Los niños son el público más divertido que hay.
¿Qué música pones en casa a tus pequeños? ¿Y cuál le gusta más?
Reconozco que al principio les pegué un poco la brasa con Mozart, que a mí me flipa, pero ya se me pasó la vena. Ahora escuchan de todo, les mola mucho El Kanka.

¿Y qué te parecen iniciativas como la llevada a cabo por el WAM para acercar la música a los más pequeños?
Me parece genial. La música es algo que puede disfrutar toda la familia, y hay muchos padres que quieren llevar a sus hijos a los festivales de música para disfrutar todos juntos. Por suerte, cada vez hay más.
¿Qué les espera a los que vayan a verte?
Pues un concierto de Dr. Sapo, tal cual. La única diferencia es el hilo conductor, un cuento que narra las aventuras de un ratón que se enamoró de una estrella
Defines la música como «cura y terapia», ¿imaginas cómo hubiera sido tu vida sin ella?
No…
¿Y qué canciones te han curado?
Muchas, ¡muchísimas! Pero ninguna de Enrique Iglesias.
Tu relación con Murcia va más allá de venir a tocar, ¿cómo surge tu relación con Sonbuenos?
Claudia y yo nos conocimos hace años, cuando yo presentaba en Murcia mi segundo disco «Territorio Apache». Nos hicimos muy amigos, y Claudia me ayudó a salir de un bache muy gordo que estaba atravesando. A partir de ahí empezamos a trabajar juntos, y aprendimos mucho el uno del otro. Claudia es una persona muy especial, yo le tengo mucho cariño. Después vino todo lo demás, y lo que está por llegar.
Y para terminar… si te dieran a elegir entre tu huerto y tus canciones… ¿con qué te quedarías?
Creo que las canciones, aunque no saldrían igual…


