
Pleyel acaba de publicar «Por lo que mentir», un disco que llega después de un recorrido tan largo como accidentado. A lo largo de más de cuatro años, la banda murciana ha sorteado cancelaciones, falta de presupuesto, incendios, abandonos, concursos perdidos y hasta la pérdida de grabaciones enteras. Lejos de rendirse, el grupo convirtió cada revés en un impulso para seguir adelante, reescribir canciones y reconstruir un proyecto que parecía destinado a quedarse a medias. El resultado, dicen, es su trabajo más sólido y del que se sienten más orgullosos.
En esta entrevista, Pleyel repasa ese camino y también su historia, influencias y visión de la escena musical actual. Hablan de sus inicios, de la evolución de su sonido, de las colaboraciones que les han marcado y de cómo es abrirse paso hoy en Murcia siendo una banda autogestionada. Con la misma honestidad que atraviesa su disco, comparten sueños, referencias y la importancia de la amistad en una etapa en la que han recuperado la ilusión. Aquí, su viaje contado en primera persona.
«Por lo que mentir», vuestro primer disco, ya ha visto la luz. ¿Cómo fue tenerlo por primera vez en las manos?
Pues creo que aún no somos muy conscientes de que ya está publicado. Han sido tantos años trabajando en él, teniendo siempre alguna tarea pendiente por delante, que cuesta acostumbrarse a que ya está todo el trabajo hecho.
Habéis comentado que la producción del disco comenzó en la pandemia. Han pasado años hasta que ha sido una realidad. ¿Cómo ha sido este camino? ¿Por qué ha sido tan largo?
De hecho, a finales de 2019, hicimos un concierto en la Sala Spectrum donde ya estrenamos algunas de las canciones, entonces en inglés, que queríamos grabar porque ya estaba todo compuesto y en proceso de maquetación. Llegó el confinamiento y tuvimos que cancelar todos los conciertos que teníamos, que no eran pocos, y claro, eso supuso que no íbamos a recaudar lo esperado. Pensamos entonces, en apuntarnos al Creamurcia y aprovechar la grabación de maquetas para ir perfilando algunas canciones. Para sorpresa nuestra, llegamos a la semifinal y, luego, a la final, donde nos tuvimos que conformar con el tercer premio.
Envíamos las demos a Pepe Ludeña, productor de nuestro anterior EP, y tras muchas videollamadas y documentos de word con correcciones, conseguimos encaminar todos los temas. Así que nos gastamos el premio del Creamurcia en la preproducción y en grabar las baterías. Como no teníamos más dinero para ir a un estudio y todavía quedaba prácticamente todo por hacer, pensamos en montarnos el estudio en nuestra habitación, y con una pequeña inversión y mucho material prestado pudimos continuar. Con la mala fortuna de que en diciembre de 2020 tuvimos un incendio en casa y hubo que suspender las grabaciones indeterminadamente.
Durante esos meses, hicimos muchos ensayos para perfilar las canciones y decidimos volver a intentarlo en el Creamurcia. Y así fue, en 2021 llegamos de nuevo a la final (en esta edición fue una final a 4) y volvimos a perder, esta vez sin premio de ningún tipo. Con lo cual, cuando se pudo, continuamos las grabaciones en casa. Durante esas sesiones, nuestro teclista, abandonó el grupo y, tras unos meses buscando, se reincorporó Ramón Romero y pudimos continuar con él. Pero tanta batalla nos había desgastado mucho y decidimos disolvernos a finales del 22. Cada uno se centró en sus otros proyectos y esas grabaciones quedaron sin terminarse.
Un año más tarde, como experimento, Chechu se puso a intentar traducir algunas canciones y volvió la chispa. Se reescribieron muchas letras para contar nuevas experiencias y sentir así que las canciones cobraban una nueva vida. Para colmo, cuando ya estaba todo en marcha otra vez, el disco duro de nuestro ordenador sufrió una avería y perdimos 4 de las 9 canciones que había grabadas. Pudimos rescatar algunos instrumentos pero el grueso hubo que repetirlo entero. Finalmente, en 2024, entregamos a Pepe Ludeña todas las grabaciones para que hiciera las mezclas y aquí estamos.
Una cosa está clara y es que, este disco nos ha demostrado que tenemos una determinación que está fuera de lo común. Después de la cancelación de conciertos, la falta de presupuesto, perder 2 finales del concurso, montar un estudio casero, un incendio, abandonar y retomar el proyecto, perder miembros y perder grabaciones enteras, hemos seguido insistiendo, cuando otros hubieran tirado la toalla con cualquier revés, y el resultado ha sido un discazo del que estamos muy orgullosos.
¿Y qué tal la acogida? ¿Estáis contentos con cómo lo han recibido?
Bueno, no sabemos si ha habido una acogida como tal. A nuestra gente le ha gustado mucho pero, con todo lo que nos ha costado hacerlo, nos gustaría ampliar un poco nuestro círculo y llegar a gente nueva. Es verdad que pensamos que solos es prácticamente imposible conseguir nada. Hoy día publicas un disco de manera autoeditada y en el 99% de los casos lo estás tirando al vacío del algortimo (no algoritmo) esperando que ocurra un milagro.
Aunque el disco acabe de ver la luz, son muchos años ya los que lleváis sobre los escenarios. ¿Cómo nació Pleyel? ¿Qué queda de aquellos chavales?
Sí, el proyecto como tal lo empezamos Chechu Díez, Jaime Cano y Ramón Romero, junto a otros dos amigos, allá por 2013. Entonces no teníamos ni canciones propias, ni ideas sobre cómo se hacía nada, y no fue hasta 2015 que no empezamos un poco más en serio a componer y a buscar conciertos como locos para empezar a mover el proyecto. Y, ¿qué queda de aquellos chavales? Pfff, qué difícil de contestar. Supongo que aunque nos hayamos llevado muchos palos y, por tanto, hayamos perdido la inocencia con la que empezamos, seguimos teniendo las ganas de hacer la mejor música que podamos.
¿Cuáles diríais que han sido las influencias que más han marcado este disco?
Al tratarse de un disco que se ha cocinado a fuego lentísimo, nos ha dado tiempo a pasar por muchas etapas distintas en las que hemos estado viciados a músicas muy dispares que han dejado su huella. Principalmente, te diríamos Queens of the Stone Age, es una de las bandas que más nos ha marcado en los últimos años; Snarky Puppy y su manera de componer arreglos así como procesar teclados y vientos con pedales de efectos de guitarra. Por supuesto Chris Cornell, sobre todo su último disco “Higher Truth”; también Muse, que están siempre presentes desde que empezamos la banda; Vetusta Morla, Them Crooked Vultures, etc.
Para la producción habéis contado con Pepe Ludeña y Adrián Cóbreces. ¿Cómo ha sido trabajar con ellos? ¿Qué creéis que ha sido lo que más han aportado al disco?
A Adri lo conocemos desde hace mil años, es uno de nuestros mejores amigos. Involucrarlo en el proceso de composición del disco fue algo muy natural. Cuando yo (Chechu) hacía alguna canción nueva, grababa una maqueta muy sencilla para que se entendiera el rollo que quería, la estructura y demás, y al mismo tiempo que se la pasaba a mis compañeros de grupo, se la pasaba a Adri para que me diera su feedback. La verdad que en esa primera fase aportó muchas mejoras, así como a la hora de hacer las letras, que también estuvo muy implicado supervisándolas.
En el caso de Pepe, también lo conocemos desde hace años. Con él hicimos nuestro primer EP, allá por 2016/17. Pepe ha sido siempre nuestro sensei y cada sesión que hemos tenido con él, ha sido de un aprendizaje brutal. En este disco, él se ha encargado de supervisar todas las maquetas y darles el visto bueno para que empezáramos a grabar nosotros a nuestro aire. Más adelante, también se ha encargado de toda la parte técnica de mezcla. Estamos muy contentos con el trabajo que ha hecho. El disco suena increíble.
Que gente joven como vosotros apueste por un rock más clásico parece una rara avis hoy en día. ¿Cómo véis el panorama actual de la música en vuestra generación? ¿Os sentís representados de alguna forma por lo que más destaca u os cuesta entenderlo?
Lo cierto es que nosotros no nos sentimos nada cómodos con la etiqueta de rock clásico. Hace años cuando empezamos, sí que tocábamos alguna versión de The Clash, Bruce Springsteen o The Who y muchas veces pienso que entonces nos pusieron esa etiqueta y da igual lo que hagamos que, 10 años después, todavía hay quien nos ve así. Evidentemente, Bruce Springsteen o Pink Floyd, nos flipan y están en nuestro ADN, pero entre “Born To Run” y “Por lo que mentir” hay 50 años y se nota.
Actualmente se están haciendo cosas guapísimas. Sin irme más lejos, aquí en Murcia está Helio que es un genio. Nos encanta todo lo que hace y además hemos trabajado con él alguna vez y tiene una cabeza prodigiosa. También, hace unos días justamente, conocí a una banda cartagenera que se llama Calare, que me encantó lo que hacían. Ya si nos vamos fuera, tanto Ca7riel y Paco Amoroso como Willow son gente por la que sentimos absoluta devoción.
Creo que somos gente con los oídos super abiertos a escuchar cosas nuevas y podemos disfrutar de todo tipo de música.
Para alguien que no os conozca ni os haya escuchado nunca. ¿Qué canción vuestra sería para vosotros la mejor presentación?
Pues probablemente aquí cada uno te diríamos una canción distinta. Cada canción del disco toca un palo y ocupa su lugar dentro del álbum, que es lo verdaderamente representativo. Supongo, que nosotros elegimos como primeros singles “Fuego en el cristal” y “Reemplazables” porque quizá cubren un buen espectro dentro del abanico que es nuestro estilo.
¿Qué grupos estáis escuchando últimamente?
Pues casualmente, todos estamos compartiendo una obsesión musical en estos últimos meses, que es Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. Hacía mucho tiempo que no escuchábamos algo que nos atrapara tantísimo. También estamos descubriendo ahora a Los Estanques. Tanto sus discos con Anni B Sweet y El Canijo de Jerez, como su discografía propia son una auténtica genialidad. Aparte de ellos, el último disco de Rufus T Firefly también nos ha volado la cabeza. Por otro lado, también estamos viciados a los míticos A Perfect Circle. En el mundo del pop, a Dua Lipa, en el jazz fusión, a Mark Lettieri o Robert Glasper… Como te decía, tenemos los oídos siempre abiertos a escuchar cosas diferentes.
¿Y cómo veis la ciudad de Murcia? ¿Veis suficientes oportunidades o es todo más complicado y duro de lo que parece?
Pues desde la pandemia, todo parece que se ha vuelto más complicado. Para una banda autogestionada, sacar adelante un concierto se ha vuelto una auténtica odisea. Las salas tienen unas listas de espera larguísimas y a veces unos alquileres poco asequibles para un grupo emergente. Por no hablar de entrar en el circuito de festivales, ciclos, aparecer en medios y demás.
Por otro lado, de un tiempo a esta parte, parece que la escena local que había hace unos años, se ha dividido en núcleos más pequeños que no interactúan entre sí. Eventos como La Disquera favorecen esa confluencia de “subescenas”, pero es una rareza hoy día.
Si tuvierais que decir un sueño por cumplir en esto de la música cuál sería.
Por pedir que no falte, telonear a Springsteen no estaría nada mal. Pero siendo algo más realistas, probablemente sería hacer alguna colaboración, ya sea en una canción o una producción con algún artista al que admiramos. Alain Johannes, Tera Bada o Iñigo Bregel son algunos de los nombres que se nos vienen primero a la cabeza. En un nivel más pragmático, sería poder llegar a un punto donde no tengamos que estar preocupados de cubrir gastos en los conciertos, porque haya suficiente gente a la que le interesa lo que hacemos.
De todo lo que habéis vivido y aprendido durante los más de diez años de vida de Pleyel. ¿Con qué os quedáis?
En todos estos años, hemos tenido muchas idas y venidas de miembros del grupo, lo cual nos ha desgastado mucho, aunque también nos aportara una riqueza sonora enorme. Joder ¡Hemos llegado a tener en el escenario un theremín! Lo que pasa es que en muchos casos dejábamos de ser amigos para ser solo compañeros y eso es algo que, desde que retomamos el proyecto en septiembre de 2024, tenemos muy claro que no queremos. Ahora mismo, aparte de Chechu, Jaime y Ramón, tenemos la suerte de haber encontrado por el camino a Ángela Mando, Rocío García y Pablo García, quienes además de aportarnos todo su arte y elevar las canciones a otro nivel, son grandísimos amigos que nos regaló la vida hace muchos años y ahora tenemos el privilegio de que, siempre que pueden, nos acompañan en el escenario. No sabemos si vamos a llegar muy lejos pero, claramente, tenemos la mejor compañía que podíamos pedir. Citando a nuestro admirado Dandy Piranha “vamos andando el camino, no sé pa dónde nos lleva, pero yo quiero hacerlo contigo”.














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