Entrevista a Carmesí: «Las canciones han sido la vía para recolocar todo»

No sabemos cómo será la puntería de Carmesí, pero con «Tiro al plato» la artista murciana ha acertado de lleno. Este nuevo disco, que llega cinco años después de su debut, marcará sin ninguna duda un punto de inflexión en su carrera.

Tras «Deshielo», su primer disco, Carmesí firma ahora un trabajo más personal y maduro, en el que asume por primera vez la preproducción para construir un sonido propio dentro del pop alternativo y el indie, con guitarras, texturas analógicas y una gran carga emocional. En «Tiro al plato», Carmesí mira hacia dentro para poder avanzar: canciones nacidas del diálogo interno, la calma y la necesidad de recolocar emociones y expectativas, que funcionan también como refugio emocional.

Su nueva gira comienza este viernes 30 de enero a las 22:00 horas en Sala REM (entradas en este enlace), concierto en el que presentará tanto su nuevo trabajo como su nueva propuesta sobre el escenario. Hemos aprovechado la ocasión para hablar con ella.

Ahora que ya ha pasado un tiempo desde que salió «Tiro al plato». ¿Cómo te sientes al ver el disco hecho realidad?

Me siento satisfecha, de hecho me lo he puesto alguna que otra vez desde entonces y es algo que no había hecho con mis trabajos anteriores. Me emociona escucharlo y recordar el camino que hice para conseguir definir ese sonido, el ensayo-error, y sobre todo recibir feedback de oyentes a los que me cuentan que les reconforta, que era la intención última. Eso le da todo el sentido.

Han pasado cinco años entre «Deshielo» y «Tiro al plato». ¿Qué queda de aquella Carmesí en este nuevo disco?

La honestidad en las letras, el hecho de que nunca hay trampa ni cartón. La gran diferencia es que en “Deshielo” estaba atravesando una ruptura sentimental y “Tiro al plato” está escrito desde otro prisma, otra calma, no hay terceras personas en la mayoría de canciones, es un diálogo interno.

¿Si no hubiera pasado tanto tiempo habría sido posible un disco como el que has publicado? ¿Va todo muy rápido últimamente?

El tiempo que ha pasado ha sido necesario. Soy muy creyente del aprendizaje y la evolución y desde 2020 hasta ahora he publicado además dos EPs que me han ido dirigiendo hacia unos sonidos entre los que poder elegir y definir aún más lo que me representa. Sin todo esto “Tiro al plato” no sonaría así. Pero sí, la sensación es que todo va tremendamente rápido y aunque acaba de salir el disco de alguna forma ya sientes la presión de ir preparando lo siguiente, es brutal.

Para este trabajo te has metido de lleno a la producción. ¿Cómo ha sido vivir las canciones también desde este lado? ¿Y trabajar mano a mano con el resto de productores? ¿Una experiencia para repetir?

Ha sido revelador, la verdad. Me di cuenta de que tenía que atravesar la producción cuando no conseguía escuchar lo que tenía en mi cabeza, hasta que empecé a profundizar en ello y a experimentar con mis recursos. El resultado es que ahora me siento mucho más creativa musicalmente, no solo en el desarrollo de la letra y la armonía y, sinceramente, estoy deseando tener la gira rodada para volver a experimentar con las siguientes maquetas, ahora sabiendo todo lo que sé. Trabajar con otros productores también ha sido clave para seguir formándome de alguna manera, me encanta absorber todo lo que la experiencia de otros puede enseñarme.

Al escuchar el disco la sensación que he tenido es la de una época de mirar hacia atrás para seguir adelante, de coger fuerzas y poner todo en su sitio, de intentar saber qué quieres hacer. ¿Qué han significado estas canciones para ti? 

Está bastante cerca de la intención del álbum, que al final no era otra que ser muy cruda y honesta conmigo misma para hacer las canciones que verdaderamente necesitaba y quería hacer, sin importarme cuál sería la acogida o dónde podrían sonar. He vuelto a mis referentes, a la música que yo escucho en mi día a día, que por momentos se alejaba de mis trabajos previos, así que ahora me siento muy alineada con ello. Al final las canciones han sido la vía para recolocar todo esto, tratando muchos temas que me conmueven, como la tristeza sin sentido de algunos días, la búsqueda de la motivación y la fe, expresarle a una madre lo que sientes por ella, o amistades de la infancia que se quedan atrás. Ha sido un viaje bastante intenso.

En el disco colaboran Shinova y Victorias. ¿Cómo surgieron estas colaboraciones y qué tal fue la relación con ellos? ¿Por qué pensaste en ellos?

En ambos casos partía de la admiración, no entendía otra forma de hacerlo. Gabriel De la Rosa ha estado cerca del proyecto desde hace años y, después de invitarme a cantar con él en Murcia hace un par de años, sabía que la energía de nuestras voces se tenía que reflejar en una canción, hasta que le encantó “Modo no molestar”. Y con Victorias me pasó que su último álbum me vibró demasiado y el timbre de Ire sentí que encajaría muy bien con el mío, tienen texturas muy diferentes pero que se complementan. Así que para las únicas dos canciones del álbum en las que narra una historia de dos personas, ambos me parecían protagonistas perfectos.

También has trabajado el directo con Raúl de Lara. ¿Cómo afrentas este nuevo trabajo en a la hora de subirte al escenario? ¿Cómo será el formato en directo?

Pues digamos que he ido con todo. El directo tenía que estar a la altura de este sonido tan potente de guitarras eléctricas nostálgicas y de esta sensación de “banda”. Así que he ampliado la banda. En la Sala Rem pasaremos de ser tres músicos (como anteriormente) a cinco, y no te imaginas la ilusión que me hace. Todo está más vivo, hay una energía bestial en escena, y las canciones te llevan a otros lugares diferentes. Tengo muchísimas ganas de estrenarlo.

Para la promoción de “Día Triste” te lanzaste a la calle a cantar a desconocidos que estuvieran pasando por un día malo. ¿Cómo fue la experiencia? ¿Cómo surgió la idea?

La verdad es que fue una experiencia que me atravesó por completo. Siento que me reconfortó tanto a mí como a quien me escuchaba a dos metros mirándonos a los ojos. Son ese tipo de momentos en los que sientes que todo el trabajo y esfuerzo realmente tiene un sentido y una misión, y la misión de «Día Triste» era reconfortar. La idea surgió del inicio de la canción, ya que esa letra me salió tan directa como si estuviese hablándole a alguien (en ese caso era a mí misma) que quería probar a romper la barrera de la vergüenza para ponerme delante de personas desconocidas que no estuviesen teniendo un muy buen día. Desde abrazos, alguna que otra lágrima y una conexión increíble, de las mejores sensaciones que me ha regalado hasta ahora el disco.

Cuando piensas ahora en el disco… ¿Qué es lo que más te enorgullece? ¿Y qué crees que es lo que más te ha costado superar del proceso?

Llevo meses pensando que ha sido un disco demasiado ambicioso en todos sus ámbitos para los medios y recursos logísticos con los que cuenta el proyecto. Al final ha sido todo autogestionado y me ha llevado al límite, sobre todo en los últimos mese. Muchos trenes a Madrid, exprimir mi creatividad al máximo, desarrollar un universo visual que me apetecía muchísimo pero que también me sobrepasó en ciertos momentos porque era complicado de gestionar por mi cuenta, hasta montar un directo sin fe real de que hubiese una gira detrás. Todo fue un salto al vacío, pero algo dentro de mí me decía que iba a salir bien. Y es de lo que más orgullosa estoy.

¿Qué artistas crees que más han marcado tus últimos años? ¿Crees que se ven reflejados de alguna forma en las canciones?

Supongo que es inevitable que la música que escuchas se vea reflejada de forma inconsciente en tus canciones. En mi caso sería bonito percibir matices de artistas que admiro como Natalia Lacunza, Barry B, Carlos Ares, Belén Aguilera, Taylor Swift o Viva Suecia, un buen mix, sí.

Este viernes en REM comienza la gira. ¿Cómo van esos nervios? ¿Cómo se plantea el resto del año?

No me suelo poner nerviosa hasta que llega el mismo día, en el que los preparativos, pruebas y demás me van acelerando y tensando, confieso. Por ahora estoy tranquila y con muchas ganas, los ensayos suenan increíbles, las visuales han quedado bestiales y tengo muchas ganas de mostrar el trabajo escénico que he hecho propio personal estos meses. Y para el resto del año seguir llevando por distintos sitios el show sería un gran regalo. Aunque tenemos más fechas por confirmar, por ahora podemos adelantar el 21 de marzo en Jaén, 16 de abril en Madrid, 16 de mayo en Zaragoza y 12 de junio en Mallorca Live Festival. Ganas mil. 

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