Así fue la primera edición del Big Up! Calle

Una pequeña reflexión antes de empezar. En todas las ciudades importantes europeas no es de extrañar que en una plaza concurrida, con muchos turistas observando manjares arquitectónicos o dando de comer a las palomas, se encuentren entre ellos una pequeña especie en extinción, el músico callejero. Pero…, abundan. Por ejemplo, nos trasladamos hasta la Piazza Navonna en Roma, donde una Gibson modelo Jazz y una Fender Stratocaster roja, muy Mark Knoplfer, se pelean por atraer al máximo público posible, haciendo virguerías con sus cuerdas y trastes, o enseñando los discos donde salen sus más preciadas canciones. Pero aquí, en Murcia, es otro cantar, quizás en Platería, en Belluga, en Romea…, haya alguien demostrando cierto talento musical, pero desgraciadamente, la gente no lo valora. Y no es hasta que unas cuantas personas interesadas por demostrar como la música puede sobrevivir sin producciones ni gestiones, crean esta bonita iniciativa reflejada en un buen proyecto.

Un sábado a las seis de la tarde por Murcia no es muy idílico que digamos, el calor apretaba un poco pero se podía soportar. 6 grupos, 2 rutas, una organización y un voluntariado increíble detrás. El Big Up! empezaba.

Empezaba Karenin con su melódico pop acrecentado con su xilófono y su bajo acústico, seguía por la ruta roja Noise Box, quienes dejaron un buen sabor de boca con ese cajón y esa voz desgarbada de  Jesús Cobarro. A continuación, y en una de las mejores ubicaciones del Big Up, Crudo Pimento partía la Muralla Árabe con su Country fabricado con utensilios rarísimos, increíble la desgarrada voz de Raúl, que nada más empezar, todos supimos que serían los mejores de la noche. Y es que los lugares escogidos pudieron ser perfectamente la perdición o salvación del Big Up!, algunas calles no respetaron la música tocada y otras sin embargo consiguieron atraer a un público indiferente, que se asomó a ver qué pasaba.

Tea Baggers apagaron un poco las ganas de marcha que nos dieron Crudo Pimento, pero al menos se salvaron con los ritmos acompañantes de la eléctrica (prohibida, se suponía) de Paco Danone y el pop americano suavizado con acústico. Nunatak fue otra muestra más de la música homogénea que se estaba escuchando, se curraron un buen escenario, dando coba a una buena auto-publicidad que ya faltaba. La noche se despidió con Adiós Nicole, un proyecto bastante bueno que convenció, sobre todo con la puntilla de la versión Lobo hombre en París de La Unión.

El hecho de que no existiesen amplificadores (algunos se saltaron la norma), micros y ni un buen acústico, condicionaron en parte las actuaciones del Big Up!, pero la parte gratificante se lo llevan esos buenos lugares escogidos, no todos, pero que le dieron un plus a esos acústicos desnudos, reuniendo a gente espontánea que no seguía a la comitiva de un lugar a otro. No deja de ser una buena mezcla el Big Up!: Acústicos desnudos, rincones perdidos de esta ciudad y la noche cayendo. Esperemos que haya otra edición, otros músicos que demuestren adaptarse a la calle, esperemos que la gente se pare ante un músico callejero para escuchar lo que tiene que decir, o tocar…

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