
Albertucho pasó por la 12 & Medio para presentar “Alegría”, su último disco. No vino solo, le acompañaba Billy Pagán, encargado de preparar a la sala con su rock que hizo que empezáramos a bailar. No lo conocía pero me apunté su nombre, fue una sorpresa.
Tras Billy Pagán llegó el turno de subirse al escenario a Albertucho. Tengo que decir que iba al concierto con mucha incertidumbre después de escuchar su último disco y ver el cambio de estilo que ha tenido respecto a sus dos primeros discos. Pero fue empezar a tocar la primera canción y, poco a poco, esas dudas se fueron disipando.

Albertucho empezó con mucha fuerza, con un gran acompañamiento de batería y bajo, y así siguió todo el concierto. Pasó revista a toda su discografía especialmente al disco que venia a presentar, “Alegria” que resume muy bien la temática del disco. “La gravedad de la teoria”, que es pura poesía, o “Muertecito estoy de ganas” pero sin olvidarse de “El pisito”, “Descuida”, “Mi estrella” o “Ángel de la guarda”, momento en el que el público se desató llegando a verse incluso alguna olla.
Uno de los mejores momentos de la noche fue cuando Albertucho se sentó al piano para tocar un par de temas, uno de ellos dedicado a sus padres. Y tras el piano apareció el banjo.

Albertucho fue pura fuerza, pura energía. La verdad es que me lleve una grata sorpresa con el concierto, a pesar de haber cambiado bastante su estilo lo sigue dando todo en los conciertos y haciendo rock del bueno. Salí muy contento del concierto.
El único pero que puedo ponerle al concierto fue el comportamiento de cierta parte del público que en vez de ir a disfrutar de tal conciertazo parecen más empeñados en molestar al persona, pero gente así la encontramos en todos los conciertos.
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Ismael Soria


