
El ambiente en la cola de la última fiesta de los chicos y chicas de Cream Colectivo no podía estar más caldeado. La gente se agolpaba en la puerta y se anticipaba un lleno de la sala total. Nos hicieron esperar algo más de lo previsto antes de abrir las puertas. Cuando entramos Beatshapers ya están pinchando. Supongo que la mayoría nos perdimos a Salvador Martínez que tocaba el violín justo antes de su sesión. La gente está en las barras disfrutando de la cerveza gratis.

Voy con Merka, el artifice de las fotos que acompañan este post, a una de las barras y el jefe me dice que no quedan cervezas, que las están reponiendo, que vaya a la otra. Lo hacemos maldiciendo entre dientes las típicas estratagemas de sala para aguantar las existencias gratis y yo me pillo dos de golpe, no vaya a ser. La gente baila a su rollo mientras Marchena y Zamora (Beatshapers) hacen (muy bien) su trabajo. Sigo pidiendo las cervezas de dos en dos pero no tardan mucho en acabarse. Conseguir la tercera ronda me cuesta un par de empujones en la barra. Desde el escenario están dando a beber José Cuervo a la gente así que corro a beber un poco. La gente empieza a agolparse al principio. Hay un pequeño percance cuando un chorro de champagne cae en dos ladrones y la música se va durante unos quince o veinte minutos. Encima Merka me ha dejado solo porque había olvidado la batería de la cámara en casa.

Pido mi primera consumición en la barra y la pago cara, pero no me sangran tanto como esperaba. Vuelven Merka y la música. Han aprovechado para cambiar de djs. Es el turno de Mike Farras y Le androide. El ambiente empieza a llenarse de humo y el suelo esta pegajoso. Algún imbécil se enfada porque le ha caído champagne pero el portero le disuade de las tonterías que se le ocurren. La gente empieza a animarse. Merka está echando fotos y yo me distraigo con una amiga a la que le han robado el bolso. Últimamente hay muchos robos en Mariano Rojas. Llevad cuidado. En tiempos de crisis las manos crecen.

Las gogós y los chicos de Cream están dando nata montada a quien la pide. Y a veces a quien no. La sala está perfecta. Medio centenar de personas más sería agobiante y medio centenar menos dejaría huecos. El ambiente se caldea y hay un moshpitt en el centro. Paso el resto de la noche allí, prácticamente. Cuando miro al escenario es Soak quien pincha, ni me he percatado del cambio. Vendo mi alma en la barra a cambio de consumiciones y sudo como un maldito porque el calor en la sala es insoportable. A las 7:00 la gente sigue bailando. Éxito total traducen las caras de los que me encuentro cuando salgo a la puerta. Merka y yo decidimos que el trabajo está hecho y nos vamos a la cama. Una magdalena para la vuelta hubiese sido crema.
Galería completa de fotos en nuestro Facebook.
Crónica por Francisco José López Olmos.
Fotografías por Sergio Mercader.


