Leonardo Wilhelm DiCaprio, o mejor dicho, el genio capaz de llevar la interpretación a otro nivel. Podría empezar hablando sobre Titanic y el rencor inmenso que Kate Winslet nos produjo al dejar morir a Jack (cuando sabemos que había espacio suficiente para los dos en la tabla), sin embargo, eso sería desviarse del tema.
Son muchas las escenas en que lo hemos visto actuar de forma magistral como en Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012 ) u Origen (Christopher Nolan, 2010). Además, ha rodado siguiendo las instrucciones de los directores con más prestigio tales como los ya citados, Spielberg o Woody Allen, entre otros. Ahora nos centraremos en algunas películas en las que se podría decir que el actor ha dado un toque único con su actuación:
En primer lugar encontramos “¿A quién ama Gilbert Grape?” (1993), un largometraje que narra la vida de Gilbert Grape (Johnny Deep), un joven que debe ocuparse de su madre y de su hermano discapacitado Arnie (Leonardo DiCaprio), junto a sus hermanas. Desde el minuto uno, el personaje de Dicaprio te hace olvidar que todo es ficción, que todo está preparado; suena extraño pero durante el transcurso de la película yo misma me sorprendía al ser consciente por momentos de que Arnie Grape era un papel y no era real. Es fascinante que el actor fuera capaz de derrochar tanto talento con solo 19 años.
Infiltrados (2006). Aquí, DiCaprio hace de Billy Costigan, un novato policía encargado de infiltrarse en la mayor banda criminal de Boston ganándose la confianza del jefe de la mafia: Frank Costello. Pese al portentoso reparto que incluye la película gracias a Matt Damon, Jack Nicholson o Mark Wahlberg, Leo consigue destacar de nuevo con su papel. Esta vez, el actor encarna a un joven lleno de dudas, miedos, y a la vez, fuerza, que hace que te sumerjas, de inmediato, en su personaje y en lo que le rodea. Ver esta película debería ser una obligación universal.
El lobo de Wall Street (2013). Recuerdo el día en que la vi en el cine y las tres horas de película que aproveché fijándome en DiCaprio, ni en una escena puedes dejar de pensar lo brillante que es verlo interpretar. Sin duda, la mejor parte es en la que vemos a “Jordan Belfort” hasta arriba de Lemmon Quaaludes caducadas, con una parálisis provocada por estas e intentando llegar al coche bajando unos escalones que para él son interminables. Hay muchas más escenas entretenidas como la del principio con Matthew McConaughey o la fiesta en la empresa de Belfort pero la más destacada es la primera. ¿Su mejor actuación? Diría simplemente que no es comparable con otras por ser biográfica y estar más ceñida a unos hechos auténticos (aunque ya haya hecho otras películas de este tipo como “Atrápame si puedes”) y porque en la mayoría de sus otros trabajos estamos acostumbrados a ver a personajes más formales y enigmáticos que este.
Con este trabajo y con otros como Shutther Island queda claro que la combinación entre DiCaprio y la dirección de M. Scorsese consiste en hacer detonar una bomba, una gigantesca bomba llena de ARTE. Es gratificante poder decir que el actor evoluciona en cada papel que hace por más que pasen los años en su carrera profesional. De nuevo parece que nos lo va a demostrar con “The Revenant” la nueva película de Alejandro González Iñárritu que se estrenará en España en 2016 y que se basa en la historia de Hugh Glass, un trampero estadounidense conocido por sus hazañas en el Oeste de Estados Unidos a principios del siglo XIX. Solo es necesario ver el tráiler para imaginarse todo lo que puede ofrecer el film y esperar con ganas que cumpla las expectativas creadas.



