Dale al play y comienza a leer.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de volver a ver a Roi Nu en concierto, proyecto que Pablo Hernández (antes conocido como Maez) comenzó en 2013. Desde que comenzó este nuevo camino sus conciertos han sido escasos, muy escasos, pero suficientes para demostrar que mantenía ese talento que como Maez le hizo ser considerado como una de las grandes promesas de la música murciana. La falta de talento no ha sido su problema.
Durante el que fue su último concierto, en el Espacio Pático con motivo de la presentación de la Asociación Cultural FestBus, una sensación un tanto amarga llenó el local y, también, a más de uno de los que estábamos allí. Si tuviera que definir el concierto en una palabra sería desencanto. Desencanto por la música, desencanto por el negocio, desencanto por la sociedad, desencanto por las relaciones, desencanto por él mismo… parecía que en cualquier momento iba a decir «lo siento, no puedo más con esto», se iba a bajar del escenario e iba ahogar sus dramas en una botella de cualquier cosa que pillara por la barra en lugar de en sus canciones.
Hace tiempo, viendo el vídeo al que os pedía que le dierais al play antes de comenzar a leer, me encontré con un comentario que desde entonces sigue en mi cabeza:
«A veces me pregunto si acabaré bebiendo whisky en algún bar con Damien Rice tocando de fondo, mirando las moscas en la barra, con mi camisa de franela desgarrada, besando a una mujer extraña y peleándome con cualquiera sin ninguna razón. Me darían una buena paliza, acabaría tirado en el barro y después caminaría bajo la lluvia y entonces… entonces encontraría una puerta a un mundo nuevo, un mundo mejor.»
Por alguna razón, cuando su concierto terminó tuve que comprar su disco, sabía que igual no tenía oportunidad de comprárselo de nuevo. Quizá eso le anima, pensé también. Y ese comentario que leí hace años volvió a mi cabeza. Esta mañana acaba de anunciar que se toma un descanso en esto de la música. Puede que en más cosas. No sé si acabará tirado en el barro o caminando bajo la lluvia pero ojalá y encuentre esa puerta a un mundo nuevo y, por favor, que la música le esté esperando.
Foto: Fernando Crego



