
La Consejería de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes, a través de la Dirección General de Patrimonio Cultural, ha dado luz verde al Plan Director para la conservación y recuperación del Castillo de los Moros, ubicado en Cartagena. Este emblemático monumento, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1997, será objeto de una restauración integral que también contempla actuaciones en su entorno.
El Plan Director, elaborado por un equipo liderado por la arquitecta Isabel Bestué a petición del Ayuntamiento de Cartagena, establece como prioridad la recuperación de la volumetría original de la fortaleza. Entre las intervenciones destacadas se incluyen la restauración de todos los lienzos del edificio y la reconstrucción de la cubierta según el modelo original, gracias a los vestigios existentes de vigas, durmientes y otros elementos estructurales.
El director general de Patrimonio Cultural, Patricio Sánchez, subrayó la importancia del proyecto: “Estas intervenciones tan complejas necesitan una hoja de ruta que coordine las actuaciones multidisciplinares para asegurar el éxito de la restauración y un trabajo cuidadoso durante todo el proceso.”
Mejoras paisajísticas y accesos históricos
El plan también contempla la mejora paisajística del entorno del castillo, situado sobre un cerro de 56 metros en el barrio de Santa Lucía. Se diseñará un jardín transitable con pequeños senderos que evocarán el antiguo jardín botánico de la Ilustración. Además, se recuperará el camino histórico que conectaba el castillo con el núcleo urbano de Cartagena, partiendo del Paseo de las Delicias y la calle Mompeán.
Otra intervención destacada será la musealización de los interiores, incluyendo las estancias de guardia, que permitirán a los visitantes sumergirse en la historia de esta fortificación construida en el siglo XVIII durante el reinado de Carlos III.
Un legado histórico
El Castillo de los Moros, diseñado por el ingeniero militar Pedro Martín Zermeño y construido bajo la dirección de Mateo Vodopich entre 1773 y 1778, desempeñó un papel clave en la defensa de Cartagena. Su estilo neoclásico ecléctico y su ubicación estratégica permitieron proteger el frente abaluartado del hospital y las Puertas de San José.
Durante la Guerra de Sucesión, este cerro fue utilizado por las tropas del Duque de Berwick para tomar la ciudad. En la Guerra Cantonal, el castillo albergó 16 piezas de artillería que defendieron la plaza por el este.
La fortificación recibe su nombre de las cuevas donde pernoctaba la población morisca tras la Reconquista, al no poder permanecer dentro de la ciudad durante la noche.



