La evolución del periodismo de entrevista: ¿se está imponiendo el formato de los podcasts?

Jesús Quintero ganó una gran fama al conseguir que cada invitado expresase su visión del mundo y todo tipo de opiniones durante las entrevistas que les realizó en programas como El Perro Verde, Ratones Coloraos o El Loco de la Colina. Su principal herramienta: un ambiente cómodo y los populares silencios, que parecían empujar al entrevistado a abrirse en canal.

El inconfundible estilo de Quintero nos llegó a través de la radio y la televisión, vehículos que, junto a la prensa escrita, tuvieron la exclusividad de presentar este tipo de diálogos en profundidad. El proceder del andaluz sigue siendo admirado y, en ocasiones, hasta cierto punto imitado. Pero los tiempos cambian.

Las personalidades (y personajes) han aprendido bien a seleccionar sus apariciones y escoger los tiempos. Hoy, la promoción de una película, la presentación de un libro o el lanzamiento de un nuevo disco son grandes ocasiones para permitir estas interviús que muestran el lado humano del invitado. Comparten un poco de su vida, alguna opinión cómoda o incómoda y, evidentemente, “píldoras” del producto que desean promocionar.

Pero esta evolución, más vinculada al marketing, no es la única novedad que aporta el presente de la comunicación. Las nuevas tecnologías han permitido que nazcan vehículos innovadores, con una democratización del acceso a la audiencia. Ya no es necesario poseer un diario (digital o de papel), tener una emisora con licencia o hacerse un hueco en un canal televisivo para alcanzar a los espectadores y conseguir relevancia.

Internet es el gran medio. Y el streaming, la forma de transmisión que mayor auge ha tenido en los últimos años. Esta herramienta representa la distribución digital de contenidos mediante la red, ya sean grabados o en directo. Un capítulo de una serie de plataformas como Netflix o Prime Video representa un buen ejemplo. Pero, también, un directo en Twitch o el juego de mesa de un casino en vivo España que se retransmite desde un portal especializado.

En todos los casos expuestos, el usuario puede consumir el contenido o evento al mismo tiempo que lo descarga. Esto es válido, también para videos de redes como YouTube, donde abundan canales que se dedican a las entrevistas en profundidad y que hoy parecen tomar el relevo a los grandes maestros de este arte. O, al menos, son los que están congregando las mayores audiencias y se erigen como referentes de las conversaciones con personajes relevantes.

Jordi Wild acumula más de 7 millones de suscriptores en su canal de YouTube, “The Wild Project”. Por su espacio han pasado nombres como Pérez-Reverte, Ferrán Adrià, Javier Tebas o Ilia Topuria, además de infinidad de expertos en diferentes materias. Alex Fidalgo roza el millón de suscriptores en su canal “Lo que tú digas”. Personalidades de carácter tan diverso como Soto Ivars, Nacho Abad, Luis Tosar, David Trueba o Federico Jiménez Losantos han departido sobre todo tipo de temáticas.

A estos ejemplos podemos sumar otros tantos, como “Worldcast”, de Pedro Buerbaum (1,66 millones de suscriptores). Y, por supuesto, Ibai Llanos, que supera los 15 millones; aunque sólo una parte de su contenido está dedicado al género de la entrevista. Eso sí, el caso más paradigmático a nivel internacional viene de los Estados Unidos: Joe Rogan mantiene unos 20 millones de suscriptores en YouTube, más otros 16 millones en Spotify.

Enormes audiencias e invitados de primer nivel. ¿El streaming está sustituyendo a las entrevistas en profundidad de corte clásico? Bien, hasta cierto punto. Aunque el medio es diferente y tiene sus propias características (como la posibilidad de consumir el contenido cuando se desea y todas las veces que quiera el espectador), lo cierto es que el formato no varía tanto. Dos personas, un micrófono y una charla pausada.

Quizás, los canales más tradicionales lo estaban dejando de lado y en internet, donde caben todo tipo de opciones, han aparecido estos espacios con los que algunas personalidades se sienten verdaderamente cómodas. Algunos programas en prime-time son idóneos para promocionar un proyecto, pero el tiempo es limitado y el ritmo no permite una conversación a fondo, entre la publicidad, los chistes de colaboradores y otras interrupciones.

No son pocos los invitados que acuden a ambos tipos de propuestas; especialmente, cuando quieren tener mayor presencia en el ámbito mediático. Pero, en lo que a esencia del diálogo reposado se refiere, parece que el streaming moderno está ganando la batalla y manteniendo el estilo de antaño. ¿Curioso, verdad?

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