Introducción
Muy mal visto está hoy el hablar del porno. No de la manera infantil y sujeta a los trends y los estereotipos que habitualmente se usa hoy. Si no como lo voy a hacer yo aquí, intelectualmente. Y sí, han oído bien. Intelectualmente. La pornografía es vista como un simple instrumento, y como tal, sucio. Un video porno es considerado como un kleenex. De un solo uso y para saciar una necesidad. La masturbación en este caso. Sin embargo, la pornografía es un género creativo y como en tales siempre hay mentes que pretenden transformar la realidad de su “arte”, darle otro enfoque, sobresalir, explorar nuevas metas e incluso nuevas formas de llegar a dicho objetivo. Y, como en literatura, música, cine, artes gráficas y demás, la necesidad de algunos artistas de experimentar con dichos medios por el mero placer de hacerlo. Sin fin aparente. Aunque se presentase sobre la marcha más tarde. Me refiero al arquetipo de conversación propia de los genios que hemos observado de boca de otros ya sea en entrevistas, documentales, biografías…Esa gente que siempre dice:
– Quiero hacer esto por el mero hecho de hacerlo.
Son muchas las miradas desde las que se puede enfocar la pornografía y empezar a vislumbrarla como un arte visual. Los primeros ojos desde los que quiero mirar vienen desde la Italia de los 90

(I): Mario Salieri y la belleza del enfoque
Uno de los primeros directores que descubrí por mi cuenta fue Mario Salieri. Y digo descubrí porque cuando uno está frente a una película de este hombre lo sabe. Esto fue lo que me impactó y me gustó de él por primera vez. En cuanto has visto un par de videos dirigidos por él ya sabes reconocer los demás. Tiene su estilo. Su huella. Trabajada. Situaciones cotidianas de la Italia obrera de los años 90 que desenvuelven en sexo. Muchos besos. Mucho contacto. Tonos oscuros en el escenario. Resaltando el blanco de la piel de muchas actrices. Encuadres que nunca había visto en el porno. Planos secuencia muy rápidos, de unos veinte segundos. Seguidos. Uno tras otro. Abordándote.
Cae en sus propios tópicos pues no son tales al ser inventados por él. Muchas veces hay un viejo en escena. Ya sea protagonista, partícipe o simplemente voyeur. Le atrae el clero. Las esposas italianas con batas y rulos en la cabeza. Es obvio, es simple. Pero es bello. Los planos son una bestialidad. Parece haber trabajado en cada uno de ellos para transmitir un carácter único. Los anales y los faciales son tratados con naturalidad. Con el mismo enfoque y modo de trabajo que las escenas de beso o preliminares. No se ven los cambios de postura ni la primera penetración, nada. Todo está envuelto en ese halo de magia pero en contrapunto (y contraste) expuesto sobre vestuario, escenario realista y costumbrista. No suele recurrir a rodar escenas en cama porque coarta su creatividad, aunque también lo ha hecho.
Ha trabajado con musas de la talla de Julia Taylor, Selen Caponegro, Melody Korts, Zara Whites o la bellísima húngara Monica Roccaforte. En resumen un director que yo tacharía de “exquisito” y del que os dejo una de sus películas más famosas para el que quiera echarle un vistazo.



Aún recuerdo como si fuera ayer la primera vez que entré en contacto con este ARTISTA. Estaría en el inicio de mi adolescencia, tendría sobre nueve años, cuando un amigo de mi hermano que iba al instituto, me pasó un CD con alto contenido erótico (porno), que incluía vídeos y alguna que otra fotografía. Nos pasábamos la tarde viendo estas películas aprovechando que estaba casi siempre sólo en casa y que mi abuelo se echaba largas siestas en el salón. Recuerdo que siempre esperábamos a que se tomara las pastillas para dormir para poder ir a la tele y ponernos una y verla sin que nadie nos molestara o interrumpiera.
Fue en nuestra segunda o tercera sesión cuando me cautivó una escena. Era corta, pero enseguida su calidad técnica me impresionó. Le seguí la pista y averigüé el nombre del ARTISTA: Salieri. Me apunté ese nombre y no me ha abandonado hasta ahora. Su forma de mostrarnos el sexo de una forma tan sutil y bella, está al alcance de muy pocos. El tratamiento de las ellaculaciones faciales (cum inside mouth) o en el ano (cum inside ass), hace de estas escenas auténticas obras de ARTE. El juego de luces y sombras, nos traslada al debate interno de los personajes en medio del acto, plasmadas en miradas nada casuales, embestidas potentes, en profundos diálogos que nos muestra una historia a la que, desgraciadamente, pocos prestan atención.
Yo mismo (siento hablar tanto de mí), me he sorprendido viendo dos o tres películas seguidas de este hombre sin la intención de masturbarme (tengo una gran colección de cine para adultos (porno)), sólo para admirar la calidad de estas obras. Para mí las obras de Salieri son algo más. Cuando aparece, el ya mencionado en el artículo, tópico del viejo, no puedo evitar trasladarme a aquellas tardes en el salón con mi abuelo durmiendo plácidamente. Ahora que ya no está entre nosotros, no puedo evitar acordarme de él cuando veo una película de este ARTISTA, y esbozo una sonrisa de complicidad, como si fuera mi propio abuelo el que está en la película, viviendo eternamente en una Iglesia (Roman Orgies – Italian Perversions 2), en un hospital (Clinica della vergogna) o en un castillo (Dracula).
Grandísimo artículo, espero con ansia la segunda parte. Es difícil encontrar a alguien que ame este arte y lo entienda tanto como yo, gracias FOFI y haber si tenemos los mismos gustos, que ya veo que sí.