Hace justo una semana fuimos ver el concierto de Nada Surf en la Sala Stereo. Los neoyorquinos llegaron a colgar el cartel de “Entradas agotadas”. En un principio se abrían puertas a las 10 y media, pero a esa hora se estaba cambiando cartel y luces de la sala. A la que se ha rebautizado como Safari Club y se le ha estado haciendo últimamente unos cambios de look. (Tranquilos, aunque en la puerta no ponga lo mismo seguirá siendo Sala Stereo para los conciertos). Cuanto más se acercaban las 11 de la noche aparecía más y más gente de todas las edades para situarse en la cola. El público de Nada Surf parecía de lo más heterogéneo. Finalmente, a ‘en punto’ dejaron entrar poco a poco a todas las personas que allí esperaban.
Se presentó cuando el público menos se lo esperaba, ataviado de un bonito vestido naïf y unas gafas de sol que recordaban a la Lolita de Kubrick. Era Ezra Furman, el encargado de amenizar con su guitarra la espera mientras Nada Surf se prepara en todos sus conciertos de su gira europea. Cualquiera pudo pensar que se trataba de espontáneo, un tarado, pero cuando se dispuso entre el micrófono y el público con su guitarra comenzó a tocar. Era él, el telonero. Ezra Furman demostró que aparte del atuendo, podía llamar la atención con su música. El joven cantautor nos regaló unos cuantos temas como How long, Diana? o American Highway, en su versión acústica más folk, y más divertida.
Tras este curioso personaje, llegó el turno de la banda neoyorquina. Aparecieron por la pasarela lateral de la sala las rastas de Daniel Lorca, acompañadas de Matthew Caws, Ira Elliot y el guitarrista de Guided by voices, Doug Gillard que acompañaba a Nada Surf esa noche. Se acomodaron y se presentaron, en español. Matthew Caws, frontman de la banda, arrancó con el primer tema, Clear eye clouded mind, en cuyo estribillo pudimos corear la frase que da nombre al nuevo disco “Stars are different to astronomy”. Continuaron con un repertorio en el que sonaron nuevas canciones como Waiting for Something, When I was young, con potentes e impecables melodías, o composiciones más suaves como Jules and Jim, canción que hace alusiones a una película homónima, una de las más importantes del cine de nouvelle vague. Hay que añadir que Nada Surf sigue en este álbum un tono muy regular.
Todo ello combinado con otros sencillos de su anterior discografía: con Whose Authority, Weighless, Happy kid… vibró la sala Stereo. Ni los punteos de la guitarra de Doug Gillard, ni los del bajo de Daniel Lorca pasaron desapercibidos en 80 windows y Do it again.
Hubo un “problema pequeño” con la guitarra de Caws, explicó él mismo. Mientras la arreglaba relataba animado y en español su día en Murcia, al que calificó de “combinación mortal” ya que según contaba también habían tenido una fiesta al mediodía. Por el fondo de la sala podía oírse a los amigos del grupo llamar a Daniel, o al público animar a Matthew. Llegó a oírse “Mateeeooo, Mateeeooo”, y Matthew puso cara de no entender, hasta que Daniel le explicó al oído que se trataba de un coro de animadores. Al momento, de entre el público salió al escenario un chico, que era amigo de la banda, y le colocaron un micrófono delante. “Hay que traducir” afirmó Caws, y el chico comenzó a recitarnos las palabras que Matthew Caws susurraba en inglés… esto fue una grata y agradable sorpresa que terminó con un estribillo pegadizo y cañero.
Después de ese “cameo” musical, llegó el turno de que sonase una de las canciones más míticas de Nada Surf, See these bones. Que llegó a emocionar a gran parte de los seguidores presentes en la sala. Tras ese gran tema, decidieron tomar un breve descanso. El público pedía una y otra vez uno de los himnos de la banda que todavía no había sonado en la sala, Always Love.
De repente, como si hubiese sido a petición del público, los Nada Surf volvieron a aparecer en el escenario e hicieron que todos corearan el “Always love, hate will get you everytime” tan esperado. Y al terminar mientras cambiaban de guitarras: “Bien, ahora solo tenéis que aprender dos palabras y cantar con nosotros, una es FUCK, y la otra es IT. FUCK IT, ¿vale?”dijo Matthew Caws en perfecto castellano para dar paso a un último tema Blankest Year, con el que despedirse de Murcia para hacer botar a toda la sala y dejar un buen sabor de boca .‘Oh fuck it, i’m going to have a party!’.
Crónica: Cynthia Patricio
Fotografía: Sergio Mercader






