Las mil historias y mil cuentos de Iván Ferreiro

Fotografía por En 1ª Fila

Resuenan tambores y trompetas. El sello sonoro de 20th Century Fox. Un séquito de focos blancos comienza a recorrer el escenario. Segundos más tarde baila aleatoriamente por todo el teatro, que se preparaba una vez más para la función. Entonces, aparece el gallego con una copa de vino.  A la que levanta saludando al público. Su público. Tras él, el resto de la banda. Y sin decir ni una palabra se postra ante el micrófono comienza con un desde aquí, desde mi casa veo la playa vacía, ya lo estaba hace unos días y ahora está llena de lluvia…”.

¡¿Cómo?! El público, desde la primera fila del patio de butacas hasta el punto más alto del gallinero del Teatro Circo, cantaba a todo pulmón el tema de Turnedo como si de hooligans se tratase. Una servidora no sabía si emocionarse… u horrorizarse. Se trata de una de las canciones más esperadas de sus conciertos, de las preferidas del público. Y si después cuento que el segundo plato tenía el nombre de un clásico de Julio Iglesias. Apaga y vámonos. Exacto, era Abrázame.

Pero no. Tras terminarla, Iván Ferreiro ya se decide dirigirse directamente a su público: “Podríamos hacer unas cincuenta versiones, como los Ramones”. Es obvio que no, sabemos que ha han venido a presentar  su último trabajo, Val Miñor- Madrid: Historia y Cronología del Mundo. “Así que como pone en el cartel vengo a contaros mil historias y mil cuentos” decía antes de dar paso a nuevos temas.

El cuento de Pájaro Azul, la recientemente nombrada mejor canción del año según Rolling Stone(España),  fue la encargada de arrancar a gran parte del teatro para el primero de los numerosos bailes de la noche, seguida de un reciente y muy coreadísimo Bambi Ramone. Y seguidas a estas, rescates de Inerte, un medley de Jet Lag y Tristeza, Santa Adrenalina compartieron protagonismo con Pandelirios, El Fin de la Eternidad, seriéfilas como Twin Peaks  y Cómo conocí a vuestra madre… porque siguen siendo historias que formaron parte de su viaje desde Val Miñor.

El público ya en su estado habitual de concierto, llenando de halagos y piropos al gallego,  «no, que me corto» decía ante un eufórico «guapo» desde la platea, recibía el single del nuevo álbum con gran calidez. El Dormilón, una oda al soñador, y ¿por qué no decirlo? también al amor.

El toque cómico de la velada de Ferreira lo dio con Alien vs Predator en la que dice desdoblarse y hacer de mujer mientras se imita también a así mismo. Intenta poner voz aguda, para que podamos tener presente una especie de Julieta Venegas. Una electricidad bipolar y contagiosa estaba en aire, y no era entre los personajes, sino entre público y artista, artista y público. Se puede decir que Alien vs Predator se hizo presente, y siguió hasta el final. Sin olvidarse tampoco de algunos de sus clásicos Años 80 o El equilibrio es imposible.

No faltó verlo a solas frente a un teclado donde nos pidió una votación para tocar una versión: ¿Zahara, Xoél López o Quique González? La elección era unánime, la gente quería a Quique, pero él dijo «mirad, voy a hacer dos versiones«. Y ahí fue cuando, antes de Vidas Cruzadas, sonó Tierra de su amigo Xoél, ex-Deluxe y también gallego. No sé si es porque ahora estaba Iván solo en el escenario sin más acompañamiento que el teclado, o porque las propias canciones impusieron ese silencio. En esos momentos el público escuchaba con atención ambas canciones.

Aunque en el caso de la ya rutinaria Insurreción de El Último de la Fila, tras unas Promesas que no valen nada, quien decide callarse y escuchar a la gente era él.

Si ya emociona ver a Iván Ferreiro en directo,  imaginad aquella noche en el Teatro Circo, uno de los sitios más especiales de Murcia. El espectáculo no solo estaba en el escenario, el espectáculo estaba sentado en la platea, en los palcos, en el gallinero. Parece que tenga una obsesión por el público, pero no sabéis lo emocionante es ver a todo un teatro bailar y cantar. Parejas abrazadas dándose abrazos y besos, amigos con las manos cogidas en alto, cantando canciones que que seguramente han sido parte de su vida, o simplemente les encantan todas estas historias del artista gallego.

Tras varios años de confesiones, Iván Ferreiro volvió una vez más a Murcia, acompañado como siempre por su hermano Amaro, y esta vez con su banda (Pablo Novoa, de los legendario Golpes Bajos en el teclado, el músico y productor musical Ricky Falkner en el bajo, Emilio Saiz con la guitarra y Xavi Molero en la batería) para relatarnos una una considerable serie de cuentos e historias, unas ya conocidos, otras nuevas, que toman lugar entre Val Miñor y Madrid.

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